Los líderes mundiales contra el cambio climático: ¿cómo ayuda la energía solar?

Siguiendo la larga tradición mitológica china, el universo se formó incubando cierta inestabilidad de origen. Cielo y caos coexistían y el cosmos venía recubierto en un inmenso huevo negro en cuyo interior latía P’an-Ku, que, al tiempo de despertar de su largo letargo, picoteó el huevo hasta romperlo. P’an-Ku era finito, mortal. Su muerte coadyuvó […]

Siguiendo la larga tradición mitológica china, el universo se formó incubando cierta inestabilidad de origen. Cielo y caos coexistían y el cosmos venía recubierto en un inmenso huevo negro en cuyo interior latía P’an-Ku, que, al tiempo de despertar de su largo letargo, picoteó el huevo hasta romperlo. P’an-Ku era finito, mortal. Su muerte coadyuvó al soplido del viento, la creación del sol y luna; de su barba brotaron estrellas, sus huesos alimentaron minerales y los mares fluyeron de su sangre. China toma apunte de esta breve reseña. La humanidad toda carga sobre su espalda el legado del ave P’an-ku a los fines de evitar mayores agravios y flagelos climáticos.

Cadalso ecológico vs horizonte pandémico. Tiempo de energía solar.

La lucha contra la pandemia ayudó a prevenir, en buena medida, un ensanchamiento alarmante de las alteraciones climáticas. Por ejemplo, las emisiones de CO2 en China se achicaron -1,7% respecto al 2% de aumento que hubo en 2018, favorecido a su vez por el incremento de la potencia fotovoltaica extraída de la energía solar. China procurará aumentar su energía eólica y solar al orden de más de 1200 millones de kilovatios para 2030. Un proyecto inédito será poner en órbita una estación a unos 36.000 km de la superficie para maximizar autonomía seis veces superiores a las granjas solares terrestres.

Mirada vertiginosa. Datos amenzantes.

Según el Informe Mundial de Desastres 2020 el 83% de los eventos trágicos ocurridos en los últimos diez años se debieron a siniestros meteorológicos y climáticos desmesurados como anegamientos, olas de calor y sucesivas tormentas. Dichos acontecimientos causaron muerte a 410.000 almas en la última década.

Objetivo central: carbono neutral año 2060. Metas y desafíos frente al Acuerdo de París.

“Solidaridad, cooperación y confianza” clarea en el firmamento prometido por el presidente chino Xi Jinping con motivo de su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas comunicando una potente reducción de emisiones de dióxido de carbono por unidad de Producto Interior Bruto (PIB) para el 2060. En estos momentos el carbón representa el 58% de la energía primaria del gigante asiático. El jefe de la Fundación de Energía China Zou Ji planteó bajar a menos del 50% los niveles de emisión de carbono los próximos cinco años. Incumplir objetivos fijados en el Acuerdo de París causaría sensibles pérdidas en la riqueza global en más de un 10% en las respectivas economías de los 195 países miembros, según estudio divulgado por la revista Nature. Se piensa que las emisiones de dióxido de carbono en China alcanzarán su pináculo en 2030.

Dificultades inagotables, sectores claves para la reducción de polución planetaria.

En 2015 China emitió 10.400 toneladas de CO2 más que EE.UU. y la U.E. juntos. El 70% de la energía consumible en China se produce con carbón y alcanza una emisión mayor al 30% de dióxido de carbono sobre la atmósfera. De este modo, la industria eléctrica se erige mayor emisor de carbono adquiriendo volúmenes de alrededor del 40% de las emisiones totales en el país. Entre tanto, acero y hierro, cementos y materiales de construcción, productos químicos, metales ferrosos, son autores vigentes del 45% de las emisiones totales y deberán ser artífices del mañana en cuanto a la economía circular y su adaptabilidad a las tecnologías innovadoras, el sano ambiente y su limpidez.

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