Zoológicos congelados: cómo salvar especies en peligro de extinción

¿Sabías que los investigadores están congelando muestras de células con nitrógeno líquido con el fin de mantener viva la biodiversidad? Muchos expertos lo consideran como una de las mejores maneras de conservar especies para el futuro, especialmente en un momento en el que el cambio climático hace temer que muchas especies de animales e insectos […]

¿Sabías que los investigadores están congelando muestras de células con nitrógeno líquido con el fin de mantener viva la biodiversidad? Muchos expertos lo consideran como una de las mejores maneras de conservar especies para el futuro, especialmente en un momento en el que el cambio climático hace temer que muchas especies de animales e insectos tiendan a desaparecer en pocas décadas.

Zoológicos congelados

Fue en el año 1975 cuando el médico Kurt Benirschke fundó el Centro para la Reproducción de Especies en Peligro de Extinción. ¿Su objetivo? Utilizar herramientas de genética molecular para salvar especies en peligro de extinción. Y, como cuentan los expertos, en una esquina del modesto laboratorio, que ya por aquel entonces contenía un congelador con nitrógeno líquido para almacenar células, el médico colgó un póster que decía: «Debes recoger cosas por razones que aún no entiendes».

Podríamos decir que esta frase es válida para muchos de los científicos de la criobiología de hoy en día. Los investigadores se encuentran en una auténtica carrera contra reloj para almacenar la mayor cantidad de tejidos y células de animales y plantas que desaparecen de nuestro mundo. Por el momento desconocen qué podrán hacer con estas auténticas ‘bibliotecas genéticas’ en el futuro, pero perderlas sería impensable, especialmente en medio de una crisis de extinción global como la que nos encontramos inmersos.

En el zoológico de San Diego destaca el programa «Frozeen Zoo», que literalmente significa «Zoológico Congelado». La iniciativa consiste en ser capaz de preservar con éxito las muestras. El repositorio, en estos momentos, contiene alrededor de 10.000 cultivos celulares de 1.000 especies diferentes. En su gran mayoría son mamíferos, pero el criobanco también incluye muestras de aves, anfibios y reptiles.

Como manifiestan los especialistas, el truco para criopreservar cualquier cosa es evitar la formación de cristales de hielo a medida que las muestras bajan a una temperatura menos a 196 grados Celsius tras la aplicación del nitrógeno líquido. Esta es la temperatura que detiene toda actividad biológica, incluida la propia degradación del material genético.

Así, dependiendo de la muestra obtenida y que se desea preservar, los científicos pueden utilizar distintas técnicas con el fin de evitar el desarrollo de los cristales de hielo. No obstante, el método más común es tratar las células con dimetilsulfóxico, que convierte las muestras a base de agua en vidrio.

Curiosidades sobre los Zoológicos Congelados

Todo ello aporta mucha información a los científicos. Por ejemplo, pueden contribuir a una mejor comprensión científica de la evolución, y cómo se conectan las especies. Y también ayudan con los estudios sobre la genética, la genealogía y el envejecimiento, y a aprender más sobre la investigación y la práctica de la salud animal y las células madre.

Ofrece igualmente otras interesantes ventajas: ayudar a agregar una mayor diversidad genética a las poblaciones amenazadas o en peligro, y que corren el riesgo de ser endogámicas. Los científicos podrían usar células almacenadas con el objetivo de clonar animales muertos hace mucho tiempo, y que se sumarían a la diversidad genética de la población amenazada.

Algunas especies son más fáciles de congelar que otras. En cualquier caso, los científicos han logrado congelar células tanto de mamíferos como de aves con relativo éxito, aunque en lo que respecta a las células de anfibios el éxito ha sido de apenas un 1 por ciento.

Una de las especies que el zoológico congelado pretende rescatar es el rinoceronte blanco del norte. Aunque aún existen hembras vivas, las cuales se encuentran en Kenia, son demasiado viejas como para poder reproducirse. Por ello, los científicos del zoológico han depositado 12 cultivos celulares a lo largo de los años. Y una vez desarrollen una técnica confiable, les gustaría poder ser capaces de descongelar las células, convertirlas en células madre pluripotentes inducidas, y producir luego espermatozoides y óvulos con los que criar nuevos bebés rinocerontes.

También existe otro popular banco criogénico. Se encuentra en Svalbard, en el interior de un vasto túnel de cuevas de montaña situado entre Noruega y el Polo Norte. En él encontramos millones de semillas de cultivos importantes de todo el mundo, selladas en paquetes de aluminio de tres capas que han sido especialmente diseñadas para su protección, colocadas en cajas selladas y almacenadas en estantes en el interior de la bóveda. Más de 820.000 muestras de semillas se almacenan en ella.

Como vemos, para algunas especies la tecnología basada en la crioconservación celular puede ser la única forma de salvarlas, y es necesario recolectar y preservar muestras lo antes posible.

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