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Cómo cultivar Verbena y sus cuidados

Hoy te vamos a enseñar cómo cultivar verbena y sus cuidados. Una de las plantas más agradecidas y llamativas que puedes tener en tu jardín y una de las plantas más sencillas de mantener.

Qué es la verbena

Lo primero es saber qué es la verbena y de dónde viene. La verbena es una planta anual que, entre otras propiedades, tiene una duración muy prolongada y una gran capacidad para soportar temperaturas extremas. Verbena Officinalis es el nombre científico de la planta.

La verbena, además, se adapta de forma sorprendente a todo tipo de suelos. Eso sí, preferiblemente, se recomiendan suelos arenosos, con gran capacidad de drenaje.  Y es que la verbena es una modalidad subnitrófila de planta. De ahí que sea habitual ver grandes extensiones de la misma en los laterales de caminos agrícolas.

En la actualidad, se contabilizan más de 200 tipos de verbena, pues su capacidad de adaptación fomenta la mutación de cada uno de ellos.

De hecho, la verbena crece en todo el planeta, independientemente del clima. No obstante, la zona donde mejor se desarrolla en el suroeste de Europa, donde sus flores son más vistosas que en ningún otro lugar. En el resto de continentes también se cultiva pero no alcanza la calidad de la europea.

Definir qué es la verbena, pasa por señalar que es una planta rastrera. Lo normal es que sus hojas sean simples y aparezcan opuestas unas a otras. Es habitual ver grandes plantaciones de verbena, cuyas flores suelen tener la misma tonalidad, lo que la convierte en una planta de lo más decorativa, hacia la que se van todas las miradas.

Cómo cultivar verbena

Una vez sabemos qué es, toca aprender cómo cultivar la verbena. Una planta cuya sencillez de cultivo abruma aunque, eso sí, requiere un mínimo de dedicación. Así es como debes cultivar verbena.

El riego

La verbena es una planta que resiste de forma notable las sequías y los climas cálidos. De ahí la relevancia de plantar la verbena en un suelo que drene bien el agua y no la acumule alrededor de la raíz.

La frecuencia del riego es de una vez por semana, con el objetivo de no ahogarla. Lo habitual es cultivar la verbena en jardines, huertos o parques, pero cada vez es más normal ver esta planta en casas y en macetas. En tal caso, el riego no cambia: periodicidad semanal.

Plagas y enfermedades

Como pasa con toda plantación que tengas, estará expuesta a todo tipo de plagas y enfermedades. En este caso, el enemigo acérrimo de la verbena es el pulgón, que suele atacar a las plantaciones de verbena en exterior. Para acabar con ellos de forma sencilla, tienes la opción de aplicar un insecticida concreto para pulgón, o pulverizar agua con jabón sobre toda la plantación.

En el caso de las enfermedades, la más habitual en la verbena es la aparición de hongos. El motivo de esta enfermedad es un exceso de humedad en el ambiente, de ahí la relevancia de controlar el flujo de agua en el riego. Si resulta imposible, por la zona en la que te encuentres o cualquier otro motivo, puedes rebajar el nivel de humedad con azufre. Además, es importante que la verbena esté ventilada y pueda respirar.

La poda

En lo que respecta a la poda, ésta comienza con cortar las primeras flores que salgan. Hazlo sin miedo, pues no tardarán en volver a salir. Corta como desde la mitad de los brotes, pero con cuidado de no dañar el tallo. En poco más de dos semanas, volverás a tener flores, mucho más grandes y bonitas que las primeras.

A partir de ahí, debes podar tres ocasiones al año. Otoño, primavera y verano son momentos ideales para hacerlo. Además, los esquejes que vayas retirando, los puedes replantar. Para ello, córtalo justo debajo de la zona más dura del tallo y cúbrelo por completo con la tierra, hasta que empiece a echar raíces.

Es importante, si el ambiente en que lo has plantado es cálido, que en otoño hagas una poda importante. Si no lo haces, el frío acabará por destrozarla. Si la podas, conseguirás que la verbena te dure más en el tiempo.

La cosecha

A la hora de recolectar las flores de la verbena, lo más recomendable es hacerlo en verano. Por aquel entonces, la verbena habrá florecido hace varias semanas y las flores estarán en su punto álgido. Una vez realizada la cosecha, lo recomendable es que dejes secar la flores.

Tanto a nivel decorativo como a nivel curativo, la verbena es una de las plantas con más demanda de la flora mundial. Eso sí, con sus flores secas, sus propiedades se disparan a todos los niveles. De hecho, el sector de la medicina es uno de los que más verbena demanda en todo el mundo.

Cuidados de la verbena

Los cuidados de la verbena suelen tener un retorno de lo más agradecido. Y es que la verbena pasa por ser una de las plantas más llamativas e hipnóticas de una zona verde. Precisamente por ello, es una habitual en decoraciones de todo tipo. Es habitual verla como complemento en centros de mesa, terrazas, viviendas o en eventos de todos los niveles.

Los cuidados de la verbena, por tanto, pasan por darle raciones de sol controladas. Y es que, dentro de que la verbena tolera y agradece el sol, tampoco rechaza una ubicación en la que esté a medio camino entre el sol y la sombra.

Como ya hemos dicho, al cabo de un tiempo, se acaba adaptando a las circunstancias y al terreno en que se encuentra. No obstante, la verbena se desarrolla mucho mejor en un ambiente mayormente cálido. Y es que, aunque soporta las bajas temperaturas, con ellas no termina de desarrollarse en todo su esplendor. De ahí que su hábitat natural sea el suroeste de Europa y el entorno Mediterráneo.

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