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Cómo cultivar Salvia y sus cuidados

Hoy te vamos a enseñar cómo cultivar salvia y sus cuidados. Una de las hierbas de moda en los últimos años, pero con un recorrido de siglos. No sólo en preparados medicinales, sino como complemento gastronómico de primer nivel. Y es que la salvia siempre ha sido un gran aliado para dar un punto de sabor a muchas recetas míticas de la abuela. Sus secretos quedarán al descubierto con este artículo: cómo cultivar salvia y sus cuidados

Qué es la salvia

¿Qué es la salvia? La salvia es una de las plantas aromáticas más reconocidas en todo el mundo. Su historia se remonta a siglos atrás y ya los romanos la denominaban hierba sagrada por sus tremendas propiedades medicinales y curativas. De hecho, el mismo término salvia, de procedencia latina, viene asociado a la salud. Especialmente indicada para las mujeres, la salvia lleva generaciones y generaciones sanando numerosas dolencias.

Y es que, entre otros aspectos, los dolores de la menstruación tienen en el aceite de salvia a su gran enemigo. Además, es un reconstituyente natural de primera categoría. Incluso es prescrito, a día de hoy, por muchos médicos para mujeres con la menopausia, pues la salvia es ideal para paliar sus síntomas.

Perteneciente a la familia de las lamiáceas, esta hierba es perenne y sus grandes plantaciones se extienden por todo el planeta. Desde varias zonas de Asia, al Mediterráneo, pasando por Latinoamérica. Obviamente, también podemos plantarla en casa pues es una planta sencilla de cultivar y muy agradecida si se le da lo necesario.

Cómo cultivar salvia

Lo cierto es que aprender cómo cultivar salvia es muy sencillo. Y te lo vamos a demostrar. Para empezar, debes disponer de una zona con mucha luz natural. La salvia necesita recibir luz solar directa y es una condición innegociable. Si no te queda más remedio que cultivar la salvia en interior, asegúrate de colocarla en una ventana que dé luz el mayor tiempo posible.

Es la única condición extrema, puesto que el terreno o la tierra en la que sembrarla, es casi indiferente. La salvia es multiadaptativa y le vale casi cualquier terreno. Eso sí, mejor si le das el que mejor le viene. En concreto, un suelo seco y arcilloso, para potenciar todas sus propiedades mediterráneas. La calidad de la salvia que recolectemos, dependerá de lo que cuidemos la planta. Y un suelo a su medida, es dar un salto de calidad tremendo.

Una vez tenemos el sol y el suelo, es hora de aprender cómo cultivar salvia de verdad. Para ello, la mejor época del año es a mediados de junio. En esa época está terminando la primavera, y es el momento ideal para hacerlo. Y no de cualquier manera. Si tienes un jardín, debes establecer las filas que consideres oportuno, pero con 30 centímetros entre una y otra. Además, cuando vayas a sembrar, recuerda dejar medio metro entre una planta y otra.

Una vez establecidas las distancias, puedes proceder a plantar. En este caso, con 3 centímetros de profundidad. Si todo va bien, deberías tener salvia germinada en no más de 14 días. Si optas por macetas, es importante que éstas tengan drenaje de calidad y que la tierra cuente con suficiente compos.

El riego

En la fase del riego, es importante que cuando estemos en la primera fase de plantación y la planta aún está en estado embrionario, el terreno o la maceta estén húmedos en todo momento. Una vez que la planta ha crecido y está madura, hay que moderar el ruego. En este caso, debe ser mínimo pero a menudo. Es decir, que la planta esté húmeda, pero sin empaparla y con cuidado de que no se seque por la presencia constante del sol.

Plagas y enfermedades

Las plagas y enfermedades de la salvia son más habituales de lo que cabría esperar o desear. Es una planta muy apetecible, por su color y su sabor, y no son pocos los insectos que se vuelven locos con ella. Así, desde cochinillas, a babosas, pasando por moscas blancas o caracoles, pueden arruinarnos la cosecha en una noche.

En el caso de las enfermedades, hay una que se eleva por encima de todas: la fusariosis. Se trata de una infección generada por hongos fusarium, que descomponen toda la planta. Otra enfermedad muy común en la salvia es el oidio que, en este caso, provoca que en toda la planta aparezca un polvo blanco que también la echa a perder.

La tercera enfermedad más peligrosa y habitual es la podredumbre de la raíz. Lejos de lo que pueda parecer, esta enfermedad lo primer que ataca es el tallo. En este caso, provocando la aparición de manchas marrones que se van propagando por el resto de la planta, hasta pudrirla entera. Curiosamente, la raíz es lo último que se echa a perder.

La poda

La poda de la salvia es tan sencilla como habitual debe ser su aplicación. Basta con estar atento a las malas hierbas e irlas eliminando. No hay que cortar, podar, talar ni tocar nada más. Quita las malas hierbas para que no interfieran en su normal crecimiento.

La cosecha

La cosecha de la salvia debe llevarse a cabo antes de que la planta termine su proceso de floración. Éste suele darse a finales de primavera. La forma de llevar a cabo la cosecha es fácil. Para empezar, debes cortar las ramas y dejarlas colgadas, boca abajo, en una zona seca y sin demasiada luz. Pasados 15 días, las ramas se habrán secado, y será el momento de guardarlas en un frasco de vidrio para su uso.

Cuidados de la salvia

Por último, hay ciertos cuidados de la salvia que debes tener en cuenta para una cosecha satisfactoria y prolífica. Por ejemplo, es importante que sepas cuándo necesita agua la salvia. En este caso, tan fácil como tocar el suelo o la tierra y verificar si está húmedo o no. Si está seco, es hora de regar. Tenerla húmeda de forma constante, sobre todo en el interior de la casa, hará que los insectos no se acerquen a ella.

Si a pesar de ello, notas que hay mucho enemigo en torno a ella, no tienes más que mojar un algodón en alcohol y pasarlo por la planta. El fuerte olor alejará a los insectos de ella.

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