Qué es el permafrost

Conocida bajo el nombre de permafrost, es una parte ciertamente profunda del suelo que encontramos sobre todo en las regiones frías que están heladas permanentemente. Es también denominado permahielo, permagel, permacongelamiento o gelisuelo, y consiste, como veremos, en la capa de suelo permanentemente congelado, el cual puede llegar a convertirse en un peligro para el […]

Conocida bajo el nombre de permafrost, es una parte ciertamente profunda del suelo que encontramos sobre todo en las regiones frías que están heladas permanentemente. Es también denominado permahielo, permagel, permacongelamiento o gelisuelo, y consiste, como veremos, en la capa de suelo permanentemente congelado, el cual puede llegar a convertirse en un peligro para el planeta. ¿Qué es el permafrost y en qué consiste? ¿Por qué puede llegar a ser peligroso para nuestro planeta?.

Permafrost

¿Qué es el permafrost? ¿En qué consiste?

Bajo el nombre de permafrost nos encontramos ante una capa que se encuentra permanentemente congelada debajo de la superficie de la Tierra, la cual se compone principalmente de tierra, grava y arena, y que se encuentra generalmente unida por el hielo. Permanece en 0 ºC (o menos) durante al menos dos años.

Es decir, se trata de una capa de subsuelo de la corteza terrestre que encontramos congelada durante la mayor parte del tiempo (esto es, de forma casi prácticamente permanente), debido a su propia naturaleza, y no porque haya ocurrido algún tipo de “incidente” que haya ocasionado su congelamiento.

Suele tener una edad geológica de más de 15.000 años, pero como veremos a lo largo del presente apartado, corre peligro porque se encuentra en un proceso de continuo deshielo, lo que puede suponer a su vez un peligro para el propio planeta.

Es posible encontrarla situada tanto en la tierra como debajo del fondo del océano, especialmente en áreas donde la temperatura rara vez se eleva por encima de los cero grados. Esto significa, como posiblemente pienses, que el permafrost lo encontramos a menudo en regiones árticas, como Groenlandia, en el estado de Alaska, en Rusia, China y también en Europa del Este.

Su grosor puede variar desde 1 metro a más de 1.000 metros, y se estima que el permafrost cubre aproximadamente 22.8 millones de kilómetros cuadrados en el hemisferio norte de la Tierra.

Qué es el permafrost

Eso sí, no debe confundirse el suelo congelado con el permafrost, ya que en muchas ocasiones no siempre es lo mismo. De hecho, como opinan muchos expertos, una capa de suelo terrestre que se congela durante más de 15 años al año es conocido como “suelo estacionalmente congelado”, mientras que una capa de suelo que se congela entre uno a 15 días al año es conocido como “suelo congelado intermitentemente”. Sin embargo, el permafrost permanece congelado durante dos años o más.

Se divide en dos capas: pergelisol, que se caracteriza por ser la capa más profunda, y molisol, que consiste en la parte más superficial, la cual tiende por tanto a descongelarse de manera muchísimo más fácil.

Por otro lado, no debemos confundir al permafrost con el hielo. Se trata, en realidad, de suelo congelado, que puede ser muy rico en materia orgánica, tener -o no- agua congelada, y ser además extremadamente pobre en roca y arena.

¿Por qué su derretimiento es considerado como muy peligroso?

Durante miles de años, el permafrost presente en el Ártico ha acumulado grandes reservas de carbono orgánico, se estima que alrededor de 1.85 millones de toneladas métricas. Además, el proceso de derretimiento del mismo implicaría la liberación de enormes toneladas tanto de metano como de dióxido de carbono a la atmósfera.

A medida que el aumento de la temperatura hace que el permafrost se descongele, por ejemplo en el Ártico, el material orgánico se descompondrá, liberando su carbono a la atmósfera en forma de gases de efecto invernadero.

Cambio climático

Debido fundamentalmente al aumento de las temperaturas, estos suelos, que han permanecidos congelados durante milenios, ahora están empezando a descongelarse. Y, además, se están derritiendo a un ritmo imparable.

De acuerdo a los expertos, la subida de apenas 1 ºC de temperatura a nivel global supondría la pérdida de una superficie de permafrost; mientras que el incremento de 2 ºC ocasionaría posiblemente la pérdida de un 40% de la superficie que ocuparía el permafrost.

Por otro lado, también nos encontramos con otro problema añadido: al descongelarse, el permafrost tiende a perder su estructura. Así, si este suelo ofrece soporte a todo aquello que se encuentra encima, su pérdida supondría también la pérdida de todo lo que hay colocado sobre él, tanto a construcciones hechas por el hombre (las viviendas, por ejemplo, sufren daños estructurales) como a los propios bosques (y su ecosistema).

También te puede interesar