Por qué muere el coral: causas y cómo evitarlo

Los corales son maravillosos animales invertebrados. Los animales de coral individual, conocidos científicamente con el nombre de pólipos, viven en grupos de cientos de millones de pólipos, genéticamente idénticos, denominados colonias. Los arrecifes de coral, sin embargo, son creados por corales duros, los cuales secretan un esqueleto que posteriormente puede llegar a convertirse en estructuras ciertamente gigantes, […]

Los corales son maravillosos animales invertebrados. Los animales de coral individual, conocidos científicamente con el nombre de pólipos, viven en grupos de cientos de millones de pólipos, genéticamente idénticos, denominados colonias.

Arrecifes de coral

Los arrecifes de coral, sin embargo, son creados por corales duros, los cuales secretan un esqueleto que posteriormente puede llegar a convertirse en estructuras ciertamente gigantes, como por ejemplo es el caso de la espectacular Gran Barrera de Coral de Australia, considerada como la estructura viva más grande del mundo.

En el año 2001, la ONU estimó que la superficie total de los arrecifes de coral medía unos 284.300 kilómetros cuadrados (km2), lo que vendría a ser un poco menos que el tamaño de Italia. Además, se ha identificado que más de la mitad de los arrecifes de coral presentes en la Tierra se distribuyen en un total de apenas cinco países: Australia, Indonesia, Papua Nueva Guinea, Filipinas y Francia.

Los arrecifes de coral presentes en estos países podrían ser asimilados a pequeños países. Por ejemplo, los arrecifes presentes en Indonesia tienen un tamaño de 51.020 kilómetros cuadrados, casi tan grande como Costa Rica.

Lo cierto es que la lista de beneficios que ofrecen los arrecifes de coral es ciertamente amplia. Desde proporcionar o brindar hábitats para una gran parte de las criaturas submarinas del mundo, hasta proteger a los seres humanos de las olas. Por ejemplo, ayudan a proteger las costas de las poderosas olas marinas, de las inundaciones y también evitan la erosión de la costa. Así lo comprobó un estudio publicado en el año 2014 en la revista ‘Nature’, en el que se descubrió que los arrecifes de coral reducían la energía de las olas en torno a un 97 por ciento.

Y a pesar de que solo ocupan el 0.1 por ciento del fondo marino, ¿sabías que sostienen el 25 por ciento de la vida marina?

De acuerdo a un reciente estudio, más de 11 mil millones de piezas y objetos de plástico de más de cinco centímetros de ancho ensucian los arrecifes de coral tanto en Asia como en todo el Pacífico. Los investigadores estiman que, esta cantidad, es suficiente plástico como para llegar de la Tierra a la Luna y quedarse a casi la mitad del camino.

Recientemente, los estudiosos publicaron un estudio en la revista ‘Science’, en la que afirmaban que la cantidad de plástico presente en los arrecifes de coral crecerá en un 40 por ciento en los próximos 7 años. Mientras tanto, también descubrieron que la posibilidad de que estos arrecifes se infecten con una enfermedad aumentó de un 4 a un 89 por ciento cuando estaban cubiertos de plástico.

La contaminación con plásticos, por tanto, es considerada como un factor que está poniendo en riesgo a los arrecifes de coral de todo el mundo.

Coral blanquecino

¿Cuáles son las causas de las muertes de los arrecifes de coral?

Según un informe publicado en el año 2015 de WWF, los arrecifes de coral tropicales han perdido más de la mitad de sus arrecifes en los últimos 30 años. Lo que sería un descenso muy fuerte, de acuerdo a los investigadores, que los consideran incluso como una de las mayores víctimas del cambio climático.

Desde principios del siglo XX, la temperatura de la superficie del mar ha aumentado, y continúa haciendo cada vez más. Precisamente, al no poder hacer frente a esas temperaturas inusualmente cálidas, los arrecifes de coral han experimentado eventos de blanqueamiento masivo en intervalos cada vez más cortos.

¿Y qué es el blanqueamiento del coral? Se trata de una respuesta al estrés. Por ejemplo, cuando la temperatura del agua se calienta demasiado, los corales expulsan una serie de algas microscópicas de colores que normalmente viven en sus tejidos, que además les proporcionan alimento. Así, cuando los corales se quedan sin algas durante un período de tiempo más o menos prolongado, terminan muriendo de hambre.

Hoy en día se cree que el blanqueamiento de los corales ha matado a la mitad del coral presente en la Gran Barrera de Coral en los últimos años.

Otro estudio publicado en la revista ‘Science’ descubrió que la frecuencia de los eventos más graves de blanqueamiento se ha multiplicado por cinco desde la década de 1980. De esta forma, mientras que esto ocurría una vez cada 25 o 30 años, ahora ocurre cada 6 años. Lo que se traduciría en algo muy sencillo: el coral no tendría el tiempo suficiente como para poder recuperarse antes de ser nuevamente golpeado.

Además del cambio climático y de la contaminación con plásticos, otros factores causados directamente por el hombre tienen mucho que ver en la muerte de los arrecifes de coral. Por ejemplo, la acidificación de los océanos como consecuencia de la absorción de CO2 en el agua ralentiza el crecimiento de los arrecifes. Mientras que tampoco podemos olvidarnos de las prácticas de pesca destructiva, entre las que se encuentran no solo la pesca por encima de los límites permitidos, sino la pesca con elementos explosivos (como la dinamita).

Causas de la muerte de coral

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¿Se puede evitar la muerte del coral? ¿Es demasiado tarde?

No hay duda que, en los últimos años, los científicos han emitido pronósticos realmente sombríos respecto a la supervivencia de los arrecifes de coral. Y, de acuerdo a un informe de la UNESCO de 2017, solo si se limitaba el aumento de la temperatura media global a 1,5 grados por encima de los niveles preindustriales (que sería el objetivo más ambicioso del Acuerdo de París), habría una oportunidad de salvar los arrecifes del mundo.

Y no todo tiene por qué ser pesimismo. Un estudio encontró que el coral vivo presente en las islas del Pacífico se ha mantenido relativamente estable en los últimos 20 años. ¿El motivo? Su geografía aislada, que la protege del estrés humano directo, como por ejemplo podría ser el caso de la sobrepesca.

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