Escrito por Tendenzias

El método de agricultura natural de Masanobu Fukuoka

Si no has oído hablar del método de agricultura natural de Masanobu Fukuoka, y te dedicas a lo rural, este artículo te interesa. El padre de la agricultura natural reformuló, hace más de medio siglo, la forma de cultivar el campo. Lo hizo apoyado en su experiencia como biólogo y agricultor, pero también como filósofo. Y es que a veces, pararnos a pensar dos veces, es mejor que hacer las cosas porque así se han hecho de toda la vida.

Combinar la filosofía con la naturaleza, ha supuesto que el método de agricultura natural de Masanobu Fukuoka, revolucione un sector que lleva siglos sobreviviendo. Algo tendrás sus ideas.

Qué es el método Fukuoka

Empecemos por saber qué es el método Fukuoka. Algo que tampoco tiene demasiada complicación explicativa. El método Fukuoka mantiene que si replicamos las condiciones naturales lo mejor posible, el suelo mejorará de forma paulatina y, por tanto, ofrecerá unos alimentos de mayor calidad y de forma más regular.

El método Fukuoka se basa en la agricultura natural y surge en Japón, a mediados del siglo XX. No obstante, en poco tiempo, la agricultura natural se expande por todo el mundo, convertida en algo así como una religión natural.

Fundador del método Fukuoka

El fundador del método Fukuoka, como parece obvio, es Masanobu Fukuoka. Nacido al sur de Japón, en 1913, logró alcanzar los 95 años y murió en agosto de 2008. Su legado es el mayor de sus triunfos. Y es que Fukuoka, a los 25 años, puso en duda la forma habitual de cultivar la tierra en su entorno. Desde entonces, su afán fue mejorar este punto y potenciar la agricultura en todo el mundo.

No le fue del todo mal porque, además de forrarse, se hizo acreedor del Premio Ramón Magsaysay, el Nobel asiático, en la categoría de Servicio Público.

En qué consiste el método Fukuoka para la agricultura natural

La gran pregunta que todo el mundo se hace: ¿En qué consiste el método Fukuoka para la agricultura natural? Te lo vamos a explicar de forma detallada, ponderando los puntos más relevantes.

Principios de trabajo

Los principios de trabajo del método Fukuoka son, cuanto menos, sorprendentes. El biólogo japonés estima que un agricultor no debe arar. El objetivo de no hacerlo es que respetará el suelo, su forma y sus nutrientes, lo que a la postre redundará en un producto de mayor calidad.

Obviamente, si no tocamos el suelo, mucho menos aplicaremos abonos o fertilizantes. Si el terreno no se toca, se nutrirá de lo que pille que, lógico, será natural. Además, sin agentes externos, el suelo potenciará su fertilidad para futuras plantaciones. En el mismo caso están los pesticidas, “asesinos naturales del suelo natural”.

Por último, Fukuoka recomienda no podar las plantas y dejarlas que crezcan libremente. Y sí, tanto esta medida como las anteriores pueden parecer radicales, pero son más que beneficiosas. De hecho, este biólogo era experto en microsistemas, por lo que sabía de lo que hablaba. A sus conocimiento de agricultura la aplicó la Filosofía de ‘no hacer’, una premisa que ayuda a dosificar esfuerzos y viene muy bien para mejorar el descanso.

Bolas de arcilla

Como Fukuoka no daba puntada sin hilo, se puso a pensar la mejor forma de plantar y no arar. La idea es sencilla y la mar de eficaz: combinar semillas y meterlas en una pequeña bola de arcilla de tres centímetros. En cuanto llueve, las bolas de arcilla quedarán deshechas y el trabajo de plantado ya estará hecho. Además, al estar en la bola de arcilla, las semillas están a buen recaudo. Estas bolas de arcillas pueden contar con algo de abono, para potenciar el crecimiento.

La idea es que además del cultivo, en la bola de arcilla haya más semillas de otras plantas específicas. Éstas saldrán antes y harán las veces de protección de la principal. La necesidad de arar se disipará porque, cuando llegue la siguiente cosecha, estas plantas que no querías, se convertirán en abono natural, con nutrientes, minerales y la humedad ideal. Además, impedirán que lleguen malas hierbas.

Y si entre las semillas, añadimos unas bolas de pimienta o de cayena, los animales no se acercarán a comerse las semillas, pues el olor será insoportable para ellos.

Sistema de trabajo

El sistema de trabajo de Masanobu Fukuoka pasa por respetar los ciclos naturales. Es decir, el agricultor sólo interviene en ocasiones contadas y previamente estipuladas. Así, no sólo acorta los espacios de tiempo, sino que reduce la carga de trabajo al mínimo.

La realidad es que el sistema Fukuoka, en el 95% del tiempo, trabaja solo. La intervención humana es más de vigilancia y control, que de otra cosa. Aún así, es un método probado y verificado que funciona.

Resultados y peculiaridades

Por último, algunos resultados y peculiaridades que nos deja el método Fukuoka, pasan por la excelencia que suelen alcanzar todos sus productos finales. Y un ejemplo lo tenemos en el arroz. El del método Fukuoka es mejor que el habitual en calidad y cantidad. Cómo sería la cosa, que el Gobierno de Japón llegó a pujar por su receta del arroz. Fukuoka la rechazó.

Lógicamente, la agricultura natural requiere un amplio conocimiento de nuestros cultivos. No sólo las plantas, el suelo y el entorno, sino también algunas fórmulas de reparación, en caso que haya que intervenir. Y es que la agricultura natural, además de dar productos top, también ayuda a recuperar zonas arrasadas. De hecho, Masanobu Fukuoka aventuraba que sería capaz de recuperar cualquier zona del planeta.

Eso sí, Masanobu Fukuoka siempre se empeñó en que la gente supiera la diferencia entre agricultura natural y agricultura orgánica. Y es que la natural, al igual que la agricultura científica, tiran de ciencia, pruebas, ensayo y error para sus éxitos. La orgánica también. Por ello, al bueno de Fukuoka, le fue tan bien con su experiencia en biología.

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