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La contaminación de la carne y sus efectos en el medio ambiente

Cada vez que te sientas a comer cualquier comida que contenga carne, huevos, o productos lácteos, estás consumiendo carcinógenos, bacterias y otros contaminantes conocidos que pueden acumularse en tu cuerpo, y permanecer ahí durante años. ¿El motivo? Los productos animales se encuentran cargados de bacterias, hormonas, antibióticos, dioxinas y una gran cantidad de otras toxinas que pueden ocasionar graves problemas de salud en los seres humanos.

Consumo de carne y contaminación del medio ambiente

Se sabe que, en Estados Unidos, un porcentaje extremadamente alto de la carne de pollos, pavos, bacas y cerdos, sacrificados cada año, está contaminada con E. coli, listeria, campylobacter y otras bacterias peligrosas, que vienen en el tracto intestinal, la carne y las heces de los animales.

Como probablemente sabrás, comer carne contaminada con bacterias puede causar una intoxicación alimentaria, con síntomas variables que van desde meros calambres estomacales y dolor abdominal, a diarrea e incluso insuficiencia orgánica y la muerte.

Así, se estima que, cada año, se diagnostican cerca de 75 millones de casos de intoxicación alimentaria, de los cuales al menos 5.000 son fatales. Mientras que, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) indica que el 70 por ciento de las intoxicaciones alimentarias están en realidad causadas por consumir carne animal contaminada.

Un estudio publicado en el año 2008 en la revista ‘Nature’ encontró que una sustancia que encontramos en la leche y en la carne, pero no en el cuerpo humano, hace que los seres humanos que los consumen sean más susceptibles a las infecciones por E. coli, por lo que consumir carne sería doblemente riesgoso: a menudo se encuentra lleno de bacterias peligrosas, a la vez que es más probable que te infectes con ellas.

Pero hoy queremos fijarnos en la contaminación que podría llegar a producir no solo la propia producción de carne, sino también su consumo. Y, evidentemente, no la contaminación que podría ocurrir en nuestro propio organismo… sino en el medio ambiente.

Cocinando un trozo de carne

En el año 2014 se publicó un estudio que revelaba el impacto ambiental de la carne de res. Y la conclusión era clara: comer menos carne roja sería una mejor forma para que las personas reduzcan las emisiones de carbono. En comparación con otros tipos de carne, como el pollo o el cerdo.

Gracias a este estudio se conoció el fuerte impacto que la producción de la carne de res tiene en el medio ambiente, mostrando además una nueva escala y alcance del daño. Por ejemplo, se sabe que la carne roja requiere 28 veces más tierra para producirse que la carne de cerdo o de pollo, 1 veces más agua y produce, además, cinco veces más emisiones de gases causantes del efecto invernadero.

Cuando se compara con la producción de alimentos básicos como el trigo, el arroz o las patatas, el impacto de la carne de res por caloría es incluso mucho más extremo, al requerir 160 veces más tierra y producir 11 veces más gases de efecto invernadero.

Se estima, por tanto, que la agricultura se convierte en un importante motor del calentamiento global, causando el 15 por ciento de todas las emisiones, la mitad de las cuales provienen del ganado. Además, la enorme cantidad de granos y agua necesaria para la cría del ganado es una preocupación constante para los expertos.

En el año 2016, por ejemplo, en Estados Unidos la agricultura y la ganadería representaron alrededor de un 9% de todas las emisiones, entre las que la ganadería se situaba en torno a un 3,9%. A pesar de ello, es tremendamente falso que ésta se compare con el transporte en términos de contaminación, al alcanzar el 28% del total de emisiones.

Sin embargo, como opinan muchos expertos, en realidad «la renuncia a la carne y sus derivados no es la panacea para el medio ambiente», como en realidad muchos quieren hacer creer cuando es llevada al extremo, al poder ocasionar, también, problemas nutricionales graves para la salud.

Efectos de la ganadería en el cambio climático

No obstante, otros estudios que han analizado los miles de hábitos alimenticios diarios en el Reino Unido, mostró que las dietas de los amantes de la carne causaban el doble de emisiones que las dietas vegetarianas.

En este estudio, llevado a cabo por científicos de la Universidad de Oxford, encontró que las dietas ricas en carne (definidas por el consumo de más de 100 gramos de carne por día), dieron como resultado 7.2 kg de emisiones de dióxido de carbono. Mientras que las dietas vegetarianas, o las dietas a base de pescado, causaron alrededor de 3.8 kg de CO2 por día, y las dietas veganas apenas 2.9 kg.

Si bien es cierto que el veganismo no resolverá el problema de la contaminación climática, en realidad la ganadería es responsable únicamente de una proporción aún menor del problema. Por ejemplo, los combustibles fósiles son responsables de emitir 10 veces más emisiones de gases de efecto invernadero causadas por el hombre que la ganadería. No obstante, puedes sentirte perfectamente libre de intentar ayudar de la mejor forma posible: haciéndote vegano, vegetariano, comiendo menos carne… o intentar utilizar menos el coche en la ciudad.

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