Escrito por Tendenzias

La casa más ecológica de América del Norte está en Montreal

A simple vista, la casa situada en la Avenue du Parc, una de las arterias más concurridas de Montreal, no parece ser especial. Sin embargo, esta construcción habitada por tres generaciones de una familia, posee un techo ecológico donde crecen vegetales, una parte del agua se recicla, la calefacción es geotérmica y los aislantes son a base de soja.  El impulsor de esta casa urbana del futuro que constituye un ejemplo para evitar que se agoten los recursos del planeta es Emmanuel Cosgrove, un consultor en eco-construcción de 31 años.

En declaraciones publicadas por Terra, Cosgrove contó que para hacer su vivienda ecológica aplicó todos sus conocimientos adquiridos desde hace 10 años. Desde su punto de vista, la verdadera residencia verde tiene que ser una casa “de alto desempeño energético, que reverdezca la ciudad”.

Casa ecológica

Gracias a su iniciativa, el hombre obtuvo la certificación platino, la más alta del programa LEED (Leadership in energy and environmental design) y superó los 100 puntos, de 130 posibles.

Cabe recordar que este puntaje está determinado por la innovación, la gestión eficaz del agua y de la energía, y la situación geográfica. Por eso, la casa de Cosgrove consiguió sumar más puntos por estar ubicada en plena ciudad y cerca de todos los servicios esenciales, lo que minimiza la utilización del automóvil.

Por otra parte, el dueño de la vivienda aseguró que la suya “es mucho más económica” que las construcciones vecinas. De acuerdo a sus dichos, en su hogar se utiliza alrededor de “un cuarto de la energía de una casa normal y menos de un cuarto del agua, no porque vivamos mal, sino porque la casa está construida de forma eco-inteligente”.

Para más datos ecológicos, se dio a conocer que el agua de las duchas y del lavado de la vajilla se recupera en una cuba y es enviada hacia un sistema de tratamiento bacteriológico de “aguas grises” que no utiliza cloro, para luego volver a utilizarla en las cisternas de los retretes y el riego de la huerta instalada en el techo. En cuanto a los desechos orgánicos, son convertidos en compost y sirven de abono para los tomates, zanahorias y otras verduras que crecen en el techo.

Como no podía ser de otra manera en esta eco-vivienda, más del 80% de los elementos presentes en esos ambientes fueron reciclados o recuperados. Por ejemplo, para construir una parte del aislamiento se utilizó celulosa de papel de diario reciclado y el suelo de ciertos sectores de la casa está confeccionado con placas de pizarra, originados por viejos pizarrones de escuelas dados vuelta.

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