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Factores de la distribución de los seres vivos: geológicos y biológicos

La distribución en el planeta respecto a los seres vivos dependerá de la adaptación al medio. Cada especie tendrá más o menos posibilidades de sobrevivir si se adapta a las condiciones de cada zona.

Factores de distribución

Los elementos capaces de contribuir en la presencia o en la ausencia de los diferentes taxones son variados. Un análisis detallado no puede llevarse a cabo en este lugar por las siguientes razones:

  • Factores climáticos como la luz, la humedad y la temperatura. Estos resultan concluyentes a una escala regional.
  • Aspectos vinculados con la evolución y la actividad interna de los ecosistemas. Un ejemplo, si no hay insectos que se encargan de polinizar, las plantas no proliferan.
  • Las actividades del ser humano, las cuales han modificado la capa vegetal con fines económicos. La agricultura, por ejemplo. Con esto se consigue modificar de forma indirecta las zonas de distribución de muchos taxones, lo que provoca la desaparición de otros tantos.

Distribución de especies

Las distribuciones son el resultado de la composición de varios factores naturales y también humanos. Sin embargo, la transformación que va ejerciendo el hombre respecto al medio es cada vez más significativa. Antiguamente, el elefante africano ocupaba gran parte de continente, sin embargo, más tarde se redujo a zonas intertropicales. Actualmente los ejemplares van escaseando debido a la caza furtiva.

Actualmente, averiguar la localización de factores concluyentes no es bastante para argumentar la distribución de especies. Esto es debido a que van variando a lo largo de la existencia a consecuencia de las modificaciones del clima.

La energía solar

La mayor parte de los seres vivos en nuestro planeta necesita luz y la energía que nos ofrece el Sol. En las plantas, por ejemplo, es vital para poder llevar a cabo el proceso de la fotosíntesis.

Plantas heliófilas

Son las que necesitan mucha luz para desarrollarse adecuadamente. A este grupo pertenecen gran parte de las hierbas que nos encontramos, además de también árboles y matorrales en su madurez.

Si os habéis fijado, dentro de un bosque encontraremos pocas hierbas. Esto es debido a que los árboles obstaculizan el paso de la luz y éstas no pueden subsistir en la penumbra salvo muy poco ejemplares. Podremos algunas especies como el helecho, por ejemplo, cuando dispongan de un claro.

Las plantas pioneras también son heliófilas en la mayoría de los casos. Pueden ser árboles o matorrales. Algún ejemplo sería el abedul, el avellano, entre otros.

Plantas esciófilas

Este tipo de plantas prefieren estar en zonas de sombra y por ello forman un sotobosque de constitución cerrada. En Europa Occidental, los bosques son destacados por la anémona del bosque, el rusco, jacintos, entre otros. En ocasiones, esas plantas precisan de luz al principio de su desarrollo, con lo que tienden a florecer enseguida debido a las reservas que almacenan a lo largo del otoño.

Toda planta necesita luz en un grado mayor o menor, por debajo de cierto límite muy pocas especies son capaces de sobrevivir. Por esta razón que los sotobosques son pobres en plantas, como hemos comentado antes.

El fotoperiodo

Según las estaciones en que nos encontremos, los días serán más largos o más cortos. Sin embargo, hay zonas en las que el día dura la mitad del día (12 horas) y la otra mitad es de noche, hablamos del Ecuador.

Sin embargo, hay otras zonas más complejas, las regiones polares, por ejemplo. Ahí el sol luce sin ponerse durante todo el verano y se esconde en invierno. En el Ecuador el proceso de la fotosíntesis no varía. En las regiones de altas latitudes las plantas han debido adaptarse a los cambios de exposición teniendo que sincronizar los ciclos vitales a través del fotoperiodo.

Las temperaturas

El metabolismo de los organismos precisa de ciertas temperaturas dentro unos límites. El frío extremo hace imposible el intercambio entre suelo y planta. La fotosíntesis se detiene a la vez que la planta va perdiendo sus funciones vitales. En el caso contrario, un calor extremo deshidrata las enzimas, las cuales son necesarias para el metabolismo. También deteriora membranas celulares y estructuras moleculares. Cuando las temperaturas son bajas pero no llegan a la extremidad, los organismos ralentizan la actividad de las funciones vitales.

Animales

Los mamíferos y las aves son grupos de animales que tienen una serie de mecanismos termorreguladores. Gracias a ellos pueden disponer de una temperatura corporal continua (homeotermos) lo que les ayuda a soportar mejor los cambios de estaciones.

Los homeotermos que no consiguen las provisiones necesarias para tener una temperatura corporal constante son los que llevan a cabo el proceso de la hibernación. Para esto, deben reducir su temperatura en las estaciones frías haciendo que las constantes vitales se ralenticen.

El resto de animales, sin embargo, no tienen esa capacidad, su temperatura cambia constantemente (poiquilotermos). Algún ejemplo serían los reptiles y los anfibios. Este tipo de animales pierden toda resistencia cuando se encuentran en los 0°, terminando falleciendo. Existen pocos organismos de sangre fría capaces de soportar las temperaturas frías.

Agua

Este elemento, vital para la vida de cualquier organismo, también actúa como transporte de nutrientes y para ayudar a sintetizar los de los vegetales. El agua circula por todo el organismo y en el caso de las plantas a través de la savia. Éstas la absorben a través de sus raíces ya la transportan a través de una serie de mecanismos. A través de capilaridades, de la succión que provoca la transpiración o por mecanismos osmóticos.

La transpiración consiste en la pérdida de agua a través del vapor que se genera en la parte superficial en el exterior de las plantas, principalmente las hojas. Esto se consigue simultáneamente a partir de la cutícula y de los estomas.

La cutícula es una capa constituida por ceras y lípidos que reviste las células del exterior de una planta y ejerce como una piel preservándola de inclemencias y pérdida de agua. Los estomas son los poros localizados en la superficie del follaje y se componen de dos células que dominan la apertura y el cierre del poro.

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