Ensayo | Mi granito de arena

Os traemos la colaboración de María Laura Lizano Rojas, estudiante de la Universidad de Costa Rica, en la sede de Occidente relacionado con su Repertorio sobre Problemas Ecológicos. Mi granito de arena ¿Alguna vez se han puesto a pensar cuánto tiempo le queda a este planeta en el que vivimos? ¿O tal vez como era […]

Os traemos la colaboración de María Laura Lizano Rojas, estudiante de la Universidad de Costa Rica, en la sede de Occidente relacionado con su Repertorio sobre Problemas Ecológicos.

Mi granito de arena

¿Alguna vez se han puesto a pensar cuánto tiempo le queda a este planeta en el que vivimos? ¿O tal vez como era hace 100 años, sería menos contaminado? Bueno, yo sí lo he pensado ya varias veces, lo que me ha llevado a pensar que no quiero traer hijos a un mundo donde todo está tan mal, pero bueno ya eso es otro tema. Hace un par de años he estado tratando de hacer un aporte al mundo, es mínimo pero por algo se empieza. 

Todo comenzó cuando le empecé a tomar agua más seguido. Me compraba botellas plásticas de 1 litro, la rellenaba por un par de días pero después me sabia raro y tampoco me la mantenía fría y no me agradaba en lo más mínimo , me compraba de 2 a 3 botellas por semana. Fue cuando caí en cuenta que tenía que dejar de comprar botellas plásticas  y buscar una solución. Comencé a buscar en Amazon botellas con insulación (aislamiento térmico), de esta forma me mantendría el agua o bebida que estuviese consumiendo fría o caliente.  No encontré ninguna que me encantara, ya que también buscaba una opción no muy cara y que fuera cómoda para poder llevarla a todas partes. Pasaron los meses y no encontré ninguna botella, usaba una de plástico reutilizable que me había regalado mi mamá, pero a los meses se me quebró. 

Fue ahí cuando me fui a vivir a Estados Unidos, el lugar donde vivía contaba con agua potable y aparte de eso, salía muy fría directamente del tubo, entonces me acostumbré a tener agua fría a fácil alcance. Uno de mis amigos me regalo una botella fabulosa y práctica, le cabía casi 1 litro de agua y mantenía la temperatura, era marca HydroFlask. De ahí comencé a usarla todos los días, nunca andaba sin la botella, y nunca más volví a comprarme una botella de agua, siempre buscaba en donde llenarla con tal de no comprar una desechable.  No solo me he ahorrado muchísimo dinero sino, también, pienso en la cantidad de plástico que he podido evitar botar y desperdiciar. 

Cuando me di cuenta de lo útil que era mi amada botella, decidí comprarle una a todos en mi casa, somos 6 en total.  ¡Imagínense, ya no era un solo granito de arena, eran seis en total! Cuando se las entregue a todos les encantó, y al igual que yo nunca salen de la casa sin la botella. La llevamos a los restaurantes, y como solo tomamos agua, si sé que nos van a dar un vaso de cartón o algún material que eventualmente van a botar a la basura, prefiero pedir que me llenen la botella con agua. 

Otro pequeño cambio que hice fue comprarme un set de cubiertos plásticos reutilizables, 4 bolsas de tela para las compras en el supermercado y una pajilla de metal. Al igual que mi botella, estas tres cosas nunca me faltan en el bolso cuando salgo. Comenzando con los cubiertos, muchas veces cuando como afuera o pido para llevar me dan cubiertos desechables, por lo que decidí comprarme este set y así digo que no necesito cuando me los van a empacar en el restaurante, hace ya más de 2 años que los tengo y para ser sincera no los cambio por nada. El tema de las bolsas de tela ha sido todo un boom, ahora en la mayoría de los supermercados las venden en la zona de cajas. Procuro andar una en el bolso y otra en el carro por aquello de que se me olvide. He tratado de inculcar esto en mis amigos y conocidos, porque para ser honestos, lo primero que hacemos con esas bolsas plásticas de super es botarlas a la basura.

En cuanto a la pajilla, fue la parte que más me costó. Desde pequeñita no he sido muy fan de los vasos de los restaurantes, me daba asco tomar en vasos donde cientos de personas han tomado, y tampoco podía tener la certeza de que los lavaban bien, por lo que siempre pedía pajilla. Pero un día vi el famoso video de la tortuga a la que se le mete una pajilla en la nariz y me partió el corazón. Me hizo pensar que aunque yo no voy a hacer que eso deje de pasar por completo, puedo hacer un pequeño aporte y así contribuir al cambio.

Para este nuevo semestre de la universidad tenía que tomar una decisión importante, comprar cuadernos y todas las antologías o comprar una tablet en la que pudiera hacer todos mis apuntes y tener las antologías en formato digital. Por supuesto que la inversión de comprar una tablet sería mucho mayor a que comprar un par de cuadernos y libros, pero a largo plazo no solo se me iba a devolver sino también estaba evitando botar cientos de hojas en perfecto estado al final del semestre. La tablet no solo me ha traído esa ventaja, sino que pesa menos que varios libros y cuadernos, me quita menos espacio, la batería le dura casi dos días y puedo tener toda la información necesaria en un solo dispositivo. 

Otro ámbito en el que he hecho todo lo posible para contribuir es en el reciclaje. Donde trabajo cuentan los los basureros de separación de desechos, yo responsablemente colocaba mis desechos en el basurero que correspondía, hasta que un día vi que el personal que recolecta la basura la ponía toda en la misma bolsa, no lo separaba. Claro, eso no es solo culpa de él, sino de los cientos de personas a las que no les interesa separarla correctamente más que nada por pereza. 

Cuando me di cuenta de tal acto, me acerqué a unos de los funcionarios recolectores a preguntarle qué por qué ellos no separaban la basura al recolectarla, me dijo que la mayoría de los desechos no están divididos correctamente, y que si ellos se ponen a separarlos uno por uno pierden mucho tiempo. Me quedé boquiabierta, ahí fue cuando pensé que tenía que hacer algo para cambiar esto y que toda una compañía, con aproximadamente dos mil personas en los 4 edificios podía ser de gran aporte y ya serían otro poco de granitos de arena.

Por suerte la empresa donde trabajo cuenta con un equipo que se dedica a mejorar procesos y siempre están buscando que se puede hacer mejor dentro de la compañía. Al notar que el proceso de reciclaje no se estaba siguiendo debidamente los contacté y les hice saber sobre lo que estaba pasando, me dijeron que juntos podíamos buscar una solución. Esto fue hace un par de meses, por lo que aún no tenemos listo el nuevo proyecto de reciclaje. Es una población muy grande por lo que no va a ser tan fácil transmitir el mensaje y asegurarnos que todos los cumplan. 

El objetivo es que cuando se logre encontrar una solución para el problema, se mantenga constante, no que se haga solo por un par de semanas y que luego a todos se les olvide. Pienso que a veces el problema que todos tenemos es que creemos que este planeta es eterno, que nunca se nos van a acabar los recursos y que por eso se pueden desperdiciar y malgastar. Debemos pensar en las próximas generaciones y dejar de ser tan egoístas, ser conscientes que cada acción que tomemos se va a ver reflejada en unos años y probablemente sea negativo. 

Por el momento continuaré haciendo todo lo posible para contribuir con mi comunidad, mi país y mi planeta. Reutilizar y reciclar en todo lo posible, generar menos desechos, cerrar el tubo cuando no lo estoy necesitando, caminar en lugar de tomar un taxi, pensar varias veces antes de comprar algo que puede terminar en desecho, etc. A veces hasta lo más mínimo puede contribuir al cambio, de esta forma puede ser ejemplo para otros y así los demás seguirán estas prácticas. 

Maria Laura Lizano R. 

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