Escrito por Tendenzias

El béisbol, un deporte amenazado por el calentamiento global

Interesante y poco tratado el tema que desarrolló Elliott Castro Tirado en el semanario Claridad, de Puerto Rico.  En su artículo aplicó algunas de las consecuencias del efecto invernadero -que ya están condicionando todos los aspectos de nuestra vida- a este deporte nacional de Estados Unidos.

Beisbol

Aumento de las temperaturas y del nivel del mar, derretimiento de nieve, calentamiento de océanos, mayores sequías y, al mismo tiempo, inundaciones son algunos de los problemas que ya forman parte de los temas mundiales. Pareciera que ya estamos acostumbrados a convivir con estas consecuencias que atentan contra la vida en el planeta, en vez de tomar conciencia de que hay que frenarlas cuanto antes.

Todo indica que en el béisbol los efectos del calentamiento global les dan ventaja a los bateadores. Según un estudio realizado en la Universidad de Illinois, por cada grado que aumenta la temperatura, la bola viaja cerca de dos pulgadas más. Para mayor claridad, suponiendo que en las últimas décadas la temperatura promedio ha aumentado dos grados y tomando como referencia batazos conectados en igualdad de condiciones de velocidad del lanzamiento y fuerza aplicada en el “swing” del bateador, en la actualidad la bola va a viajar cerca de cinco pulgadas más. Muchísimo si se tiene en cuenta que en el béisbol las jugadas se deciden por márgenes mínimos. Además, mientras más alto esté el terreno de juego sobre el nivel del mar, más lejos viaja la bola.

 Por otra parte, según cuenta el artículo, los directivos de las Grandes Ligas detectaron irregularidades y ordenaron mantener a todas las bolas de juego almacenadas a 70 grados de temperatura y a una humedad promedio de 50 por ciento.

Edgar Martínez, quien fuera estrella de los Seattle Mariners, agregó otros efectos de la temperatura. En palabras de este “bateador profesional”, durante los juegos de día en general y los más calurosos en específico, los árbitros inconscientemente iban ampliando su zona de strike según iban pasando las entradas y destacó que los árbitros son los únicos que no descansan, no van al baño y apenas toman agua durante el juego, lo que los convierte en más vulnerables a los efectos del calor. Por eso en las últimas entradas, él tiraba lanzamientos dudosos que al inicio del juego posiblemente el árbitro hubiera cantado como bolas.

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