Escrito por Tendenzias

¿Qué es el ciclo del agua?

¿Qué es el ciclo del agua? Básicamente, lo que permite la supervivencia de la raza humana. Tal cual. Explicar qué es el ciclo del agua es explicar el recorrido que hace el agua por todo el planeta, pasando por todas sus zonas (atmósfera, hidrosfera y suelo), para mantener la vida en todos ellos. Y, sobre todo, hacer del planeta un sitio habitable, pues La Tierra es el único planeta del Sistema Solar donde el agua se encuentra en sus tres diferentes estados.

Eso sí, explicar qué es el ciclo del agua, permite dar a conocer datos sorprendentes que marcan una realidad casi increíble. Por ejemplo, que sólo el 5% del agua de todo el planeta se puede utilizar. El otro 95% suele quedar bloqueado en rocas. La conclusión es sencilla: el 5% del agua de La Tierra, es la que permite que haya vida en él. ¿Qué es el ciclo de la vida? Esto es el ciclo de la vida.

Qué es el ciclo del agua

Al exponer qué es el ciclo de la vida, nos damos cuenta de la grandeza de lo que intentamos explicar. Para empezar, porque el agua salada de los mares, supone más del 97% de las reservas hídricas de todo el planeta. Es decir, con el exiguo 3% restante de agua salada, el mundo entero se mantiene hidratado. Y lo más curioso es que de ese 3%, una gran mayoría está congelado en polos, glaciares y montañas.

Por suerte, no dependemos sólo del ciclo del agua, ya que ahora podemos desalinizar agua y convertirla en agua dulce, potable y apta para su uso en el día a día. Además, el deshielo, antes natural, ahora se puede modificar de forma artificial para tener una mayor reserva. No es lo más aconsejable para el ciclo del agua, pero con las temperaturas subiendo por momentos, el agua se hace indispensable.

El ciclo del agua comienza cuando el agua que está en La Tierra, ya sea en pequeños lagos o en los océanos del planeta, se evapora por el calor del sol. Este proceso, denominado evaporación, también se da en algunas grandes extensiones de vegetación, cuyas plantas sueltan agua a través de sus hojas.

El ciclo del agua continúa cuando este líquido, ya convertido en vapor, llega a la atmósfera. Al estar caliente, no tiene problemas en subir, pero a medida que lo hace, se va enfriando, lo que provoca el curioso efecto de condensación. Una condensación que deriva en la formación de nubes, llenas del agua que ha ido subiendo y subiendo todo el día.

Al final, como el agua pesa más que el aire, tiende a caer, ya sea en forma de gotas o de copos de nieve. Depende del frío. El ciclo del agua es claro, pues es la misma agua que se había ido hacia arriba, la que ahora cae con virulencia. De hecho, más del 80% del agua de lluvia va a parar al océano, por lo que el proceso no tarda en repetirse.

El otro 20% es el que cae en tierra. Allí, corre libremente, se filtra o se almacena (en pantanos, por ejemplo). Esa cantidad es la que tendrá un ciclo del agua más complicado. Para empezar, mucha de ella se la quedarán las plantas como alimento. No obstante, tarde o temprano, el agua encuentra su cauce para volver al océano y volver a empezar.

Los diferentes estados del agua

Los diferentes estados del agua son los que todos estudiamos de pequeños y que son imposibles de olvidar.

Líquido

Es uno de los diferentes estados del agua y, en concreto, el que se adapta al objeto en que esté contenido. El agua que cae de la lluvia, o la que está en el océano, lagos o mares está en estado líquido.

Sólido

Es otro de los diferentes estados del agua, y el más complicado de manejar por su falta de adaptabilidad. El hielo está en estado sólido, así como la nieve cuando cae del cielo.

Gas

El gas es el último de los diferentes estados del agua. Al igual que el líquido, toma la forma del recipiente en el que esté metido. El agua asume este estado en la fase de evaporación y en la de condensación.

Etapas del ciclo del agua

Las etapas del ciclo del agua no paran. Su flujo es constante y de ello se aprovechan fauna y flora de todo el mundo. Es más, si no lo hiciera, sería imposible sobrevivir en este planeta. Eso sí, la situación ambiental, lo limpia que esté el agua y otros elementos pueden influir en que estas etapas del ciclo del agua se prolonguen más o menos en el tiempo.

Éstas son las etapas del ciclo del agua:

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Evaporación

La evaporación es la primera de las etapas del ciclo del agua. Se da cuando el agua de los océanos empieza a subir hacia la atmósfera. Es decir, a evaporarse. También lo hace el agua de la tierra, los animales y la flora. De hecho, las plantas emiten el 10% de agua que llega a la atmósfera.

Condensación

La condensación es la segunda de las etapas del ciclo del agua. En ella, el agua caliente por el sol, sube hacia el cielo y se transforma en nubes

Precipitación

La precipitación se da cuando el agua de las nubes se enfría, las gotas se unen entre sí y el mayor peso de las mismas hace que caigan al suelo. Dependerá del frío si lo hacen en forma de nieve o de lluvia.

Infiltración

La infiltración se da cuando el suelo de La Tierra absorbe el agua.

Escorrentía

La escorrentía es el fenómeno por el que el agua, en estado líquido, corre por la superficie del terreno en el que caiga. Montaña, rocas, suelo…

Fusión

La fusión es el proceso por el cual la nieve se calienta y se transforma en agua.

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Solidificación

La solidificación se da cuando hace tanto frío que el agua de las nubes cae como nieve o como granizo. Para ello debe haber menos de 0º en el entorno de la nube.

Distribución global del agua

La distribución global del agua es tan variable como impredecible. Aunque haya países y zonas en las que caiga agua como si no hubiera un mañana, en otras el agua no termina de llegar. Lo curioso y lo que muchos expertos llevan cientos de años contando, es que la cantidad de agua que hay en La Tierra es siempre la misma.

Obviamente, el agua sí que puede cambiar su estado: ya sea sólido, líquido o gaseoso, la distribución global del agua no altera la cantidad que hay en todo el planeta. Océanos, ríos, nubes, rocío… hacen que la distribución global del agua sea distinta cada día.

Hablando en cantidades, la distribución global del agua se concentra en océanos y mares. Hasta un 97,5% del agua de toda La Tierra está en ellos. El otro 2,5% es agua dulce. Sí, sólo el 2,5% restante no está en mares y océanos, sino que es agua dulce. ¿Poca? Suficiente para abastacer a 7.100 millones de personas. Y eso que de este 2,5%, casi el 70% se sitúa en los polos o en los picos de las montañas más altas, donde está congelado.

El resto de agua dulce, algo más del 30%, está filtrada con la humedad del suelo o enterrada en profundos acuíferos que dan lugar a pozos por todo el mundo. Tan sólo el 1% del total de agua dulce, lleva a los ríos, embalses, arroyos y demás, creando lagunas u otros humedales que pueden servir al ser humano como depósito de cara a un futuro.

Con esta información, es fácil deducir que el agua dulce es escasa y preciada. Incluso más que el carbón. Y es que, si hacemos un estudio más exhaustivo, la cosa llega a asustar. De ese 1%, sólo el 0,007% de agua dulce de todo el mundo, está disponible para uso directo de los seres humanos. Es decir, de una parte ínfima del agua del mundo, depende la supervivencia de nuestra raza.

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Es más, algunos estudios agoreros defienden que, a partir de 2025, dos de cada tres personas, tendrá problemas de estrés por la falta de agua. No obstante, tampoco olvidemos que el otro 97,5% de agua salada, cubre dos tercios de La Tierra. Aunque sea agua salada, al menos es agua. A pesar de ello, más nos vale cuidado el agua dulce, pues es un bien que está abocado a la desaparición, de seguir con este ritmo.

Se estima que el porcentaje de agua que albergan los océanos y mares de todo el mundo, equivale a 1.338.000.000 km3 de agua. A simple vista, el número no parece nada impresionante. Para ponerlo en perspectiva, pensemos en la inmensidad de cualquier playa. Pues bien, ahora multipliquemos por millones, pues ésa es el agua que hay por todo el mundo.

Hablar de la distribución global del agua es hablar de cantidades que se escapan a la concepción humana de las unidades de medida con las que contamos. Si el 2,5% de algo abastece a la humanidad, cómo será el 97,5% restante. Impone y asusta sólo de pensarlo.

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