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Ahorrar energía en casa

Ahorrar energía en casa se ha convertido en algo que podemos hacer de un modo sencillo y que ayudará no sólo a que podamos reducir el gasto eléctrico de nuestra factura, y como no el dinero que gastamos en ella, sino que además podemos contribuir a que estemos haciendo un bien al planeta.

El ahorro de consumo de energía es algo que hasta hace unos años apenas se sabía ni lo que era, pero gracias a que muchas personas han tomado conciencia en la actualidad es fácil encontrar sencillos pasos a seguir y que harán que podamos ayudar en dicho ahorro de energía.

¿Por qué es bueno ahorrar energía?

  • El ahorro de energía eléctrica no sólo supone el que nuestra factura de luz o de gas disminuya considerablemente gracias a acciones como por ejemplo apagar del todo o desenchufar nuestro televisor todas las noches, sino que también es bueno para el planeta.
  • Lo cierto es que es fácil caer en el error de pensar por ejemplo que si encendemos nuestro ordenador, no estamos dañando para nada ni el ecosistema ni tampoco el planeta en general, pero tenemos que pensar en ir más allá del acto de encender cualquier aparato eléctrico y centrarnos sobretodo en cuáles son los componentes que conforman estos aparatos.
  • Piensa que podemos encontrarnos entre estos componentes algunos microorganismos, productos químicos, residuos industriales que de hecho no son renovables y que afectan de manera directa al medio ambiente. Además no olvides que no sólo en la fabricación de lo que consumimos está el “daño” al planeta, sino que además tenemos que sumarle el transporte y distribución con lo que esto conlleva (piensa por ejemplo en la contaminación que aportan los camiones que transportan todos estos aparatos).
  • Además si consumimos mucha energía eléctrica se necesita generar mucha más  por lo que se acaba afectando de manera directa a que se utilicen recursos naturales como puede ser el uso de combustibles fósiles (como el carbón, fuel y gas) y por ello es mejor que limitemos este consumo para poder permitirnos un ahorro indirecto.

Como podemos ahorrar energía en casa:

Calefacción:

  • Con la calefacción, no abras ventanas – Si enciendes la calefacción en invierno, evita abrir las ventanas ya que no sólo perderás el calor acumulado en menos de 10 minutos, sino que no conseguirás que éste se retenga.
  • Termostato Instala un termostato, así puedes regular la calefacción para que cuando llegue a 20 grados, éste se desconecte o apague de manera automática.
  • Si te vas, apágala – Cuando no estés en casa, apaga toda la calefacción que tengas y, sobre todo, no olvides apagar siempre tu caldera o termo para no estar gastando energía de manera absurda.
  • Aislamiento térmico – Si has de hacer obras o reformas o, si de hecho, no tienes un aislamiento térmico, es mejor que lo hagas para de este modo poder ahorrar a la larga en calefacción.
  • Doble cristal – Puedes instalar por ejemplo doble acristalamiento, en lugar de doble ventana, algo que es más caro pero que a la larga evitará que gaste más energía de la necesaria.

Electrodomésticos:

  • Electrodomésticos ventilados – Los electrodomésticos como la nevera es mejor que evitemos que se sobrecalienten o sobrecarguen por lo que optan siempre por colocarlos alejado de otros electrodomésticos y en lugares ventilados.
  • Electrodomésticos eficientes – A la hora de comprar un electrodoméstico fíjate si son o no de bajo consumo y de hecho en la etiqueta verás como hay una escala de  letras que se traduce en el índice de ruido que hacen, consumo de agua, incidencia energética, etc… De este modo podemos decir que las letras van de la A a la G siendo la A la que más nos permitirá ahorrar energía. Es más caro comprarlos de “clase A” pero a la larga podemos ahorrar bastante consumo.
  • Lavados en agua fría y tambor lleno – Para la lavadora, es mejor hacerlo en el programa de temperatura baja o de agua fría, si podemos hacerlo, y además intenta hacer lavadoras que estén llenas de ropa al completo, no quieras hacer varias, ya que gastas agua y electricidad.

Iluminación:

  • Luz natural – Es mejor aprovechar al máximo la luz solar y natural que entre por la ventana. Además no es necesario tener las luces encedidas todo el día, por lo que deberás asegurarte que al salir de una habitación la luz queda apagada.
  • Luz directa – Para estudiar o leer, etc… es mejor el uso de luces directas y no indirectas y sobretodo compra bombillas que sean de bajo consumo.

Agua:

  • Cierra el grifo – ara ahorrar agua es esencial que te acuerdes de cerrar el grifo mientras te duchas (mucho mejor que bañarse), te cepillas los dientes, etc…
  • Difusores – Además, el agua es un bien que podemos estar derrochando sin darnos cuenta, es mejor que compremos difusores que instalamos en cada grifo para que podamos reducir el consumo y sobretodo nada de grifos mal cerrados, abiertos o goteando.
  • El wáter no es una basura – No tires el aceite por el desagüe (hazlo en un recipiente especial) y, sobre todo, no utilices la cisterna del lavabo como si fuera una basura. No tires papeles o pañuelos para después tirar de la cadena.

Los mejores trucos y hábitos para ahorrar energía

¿Quieres más? Aquí tienes los mejores trucos y hábitos para ahorrar energía (y dinero)

  • Luces apagadas – Si no estás en una habitación, apaga la luz. Obviamente, si te vas de la casa, deja todo apagado.
  • Luces LED – Sí, son más caras que el resto pero también más eficientes. A la larga, el ahorro en el consumo te compensará el sobreprecio.
  • Horas Valle – Hay tarifas de discriminación horaria en la que, durante las horas que tú elijas, pagas menos luz. Estudia tus hábitos y aprovecha las horas en las que tengas más consumo para aplicar esa tarifa. Aprovecha ese momento para poner lavadora, planchar, cocinar o poner el lavavajillas.
  • Plancha rápida – Y hablando de plancha, deberías saber que es un electrodoméstico que consume más de lo que parece. Para calentar la plancha, hace falta mucha energía. Por ello, el consejo es que cuando tengas que planchar, lo hagas de una vez. Volver a calentar la plancha es un gasto innecesario y caro. Además, puedes empezar a planchar por las prendas más sencillas, mientras la plancha se calienta.
  • Frigorífico cerrado – Si no sabes qué vas a coger, no abras la nevera. Lo mismo pasa con el congelador. Mantener la puerta abierta supone un esfuerzo extra al frigorífico y, por tanto, más energía gastada. Y al abrir la puerta de nevera o congelador, el frío se va rápidamente.
  • Frigorífico lleno – Cuanta más comida, menos aire, que tarda más en enfriarse. Es decir, si la nevera está llena, se enfría antes.
  • Temperatura del frigorífico – Conviene saber la temperatura ideal para una nevera
    • Frigorífico: De 3 a 5º
    • Congelador: De 0º a -15º
  • Nevera limpia – Si puedes, limpia los tubos de la parte de atrás de la nevera para que ésta sea más eficiente.
  • Frigorífico aislado – Intenta no poner el frigorífico cerca de una fuente de calor como el horno o la lavadora.
  • Nevera vacía – Si no tienes comida, pone un bol con agua en el interior. El agua retiene el frío pero el aire no.
  • Descongela en el frigorífico – Si vas a descongelar algo de comida, métela en la nevera y déjala 24 horas. Aprovecharás para no perder el frío y es mucho más saludable que dejarlo al aire.
  • Si no lo usas, apágalo – ¿Por qué tienes conectado el DVD? ¿No es hora de apagar la mini-cadena de doble pletina? ¿Hace cuánto que no usas la lámpara de lava? Todos los aparatos que están enchufados, aunque no estén encendidos, consumen. Desconéctalos para ahorrar. El más habitual, en estos tiempos, el cargador del móvil y el ordenador. También pasa con el cepillo eléctrico. Un truco sencillo es usar una regleta con botón de apagado y encendido.
  • Calor residual – Tanto el horno como la vitrocerámica mantienen el calor una vez apagados. En vez de esperar para apagarlos cuando terminas de cocinar, puedes hacerlo un poco antes y que terminen su labor con el calor residual.
  • Cazo adecuado – Usa un recipiente que se adapte a lo que vas a cocinar y que cubra todo al contorno de la vitrocerámica.
  • Horno cerrado – Si estás cocinando en el horno, intenta no abrir la puerta, se escapará el calor y la energía. Puedes ver su interior a través del cristal y la luz.
  • Tapa la sartén – No es broma. Mucho calor y energía se escapan de la sartén por no estar tapada. Pasa lo mismo con la olla o el cazo. Al final, tardas más en cocinar y, por tanto, gastas más energía.
  • Olla a presión – A la hora de cocer, la olla a presión supone un ahorro del 75% de energía.
  • Aprovecha el sol – Cuando el sol dé en alguna de las paredes de la casa, aprovecha para levantar persianas y que caliente la casa de forma natural.
  • Temperatura adecuada – Sudar en invierno y tener frío en verano es anti natural. También es verdad que cada cuerpo tiene su temperatura, y es complicado tener una que se ajuste a todos los presentes en una casa. No obstante, hay unos estándares que marcan la temperatura recomendada de una casa según la estación. Para saber la temperatura, nada como un termostato digital. Cada grado de más en la casa, supone un 7% de incremento en la factura.
    • Invierno: 20-22º
    • Verano: 22-24º
  • Radiadores sin tapar – Si pones muebles junto a los sofás, estos absorberán el calor destinado a la casa y sus habitantes. En la medida de lo posible, deja libre el entorno de los radiadores para que el aire caliente tenga salida.
  • Purgado en otoño – Antes de que comience la temporada de frío y el uso de la calefacción, es recomendable que purgues los radiadores. Si tienen aire en su interior, el agua tardará más en calentarse y tendrá más complicado subir la temperatura de la casa.
  • Mantenimiento de la calefacción – Es importante tener la caldera y los radiadores al día, actualizados y cuidados. De no hacerlo, el consumo se dispara. Pasa lo mismo con el aislamiento de la casa. Unos burletes son sencillos de poner, económicos y su resultado es tremendo.

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