Escrito por Tendenzias

Adiós a las bolsas de plástico en Irlanda

Un símbolo de la vida urbana suele ser la bolsa de plástico. Las dan en los mercados, en las tiendas de ropa, en todos lados. Uno va a una ciudad y es muy difícil no ver alguna bolsa de plástico tirada en la calle, ya que al no ser biodegradable están ahí de por vida hasta que alguien la junta y la arroja a un basural, o termina en el océano o ríos.

Pero Dublín no es así. La capital de Irlanda no tiene bolsas de plástico, no se las ve por ningún lado.

Y es que desde 2002 Irlanda le ha colocado un impuesto a las bolsas de plástico. Los clientes que las quieren, tienen que pagar 33 centavos por bolsa. Al principio hubo una campaña de advertencia.

Y apenas en unas semanas el uso de las bolsas de plástico descendió en un 94 por ciento. En un año casi toda la gente había comprado bolsas reusables de tela, que guardaban en su casa, o en los coches, para así tenerlas a mano cada vez que iban al mercado, o de compras a cualquier lado.

Y es que aquí vimos cómo contaminan las bolsas de plástico, y que generalmente terminan en cualquier lado menos en el basurero. En San Francisco están planeando prohibirlas, en Canadá y en China ya lo hicieron. Incluso se está intentando crear bolsas de plástico biodegradable.

Pero en Irlanda no se prohibieron, ni nada por el estilo, sino que se volvieron socialmente inaceptables, en parte por las campañas y por otro lado por el impuesto que le recordaba a uno que estaba comprando algo dañino para el medio ambiente.

En un mes promedio suelen usarse 42.000 millones de bolsas de plástico en todo el mundo, según reusablebags.com. Si uno piensa, con cada compra de supermercado uno suele quedarse con al menos media docena de bolsas. La mayoría de la gente las tira a la basuta, otros más concientes las utilizan como bolsas de basura, forma en que al menos tienen una utilidad y se sabe que terminarán en un basurero… pero no es nada bueno esto. En Irlanda no las tienen ni en los basureros, no las tienen en sus playas, no se las encuentra en el estómago de pájaros, ni demás animales, no ahogan a los peces. No son biodegradables, como les decíamos así que permanecen por siempre donde quedan.

Qué lindo sería que todos los países siguieran el ejemplo de Irlanda. Las prohibiciones no son buenas, caen mal, crean rebeldías. El caso de Irlanda es el ejemplo a seguir.

Vía TheNewYorkTimes

ElBlogVerde.com

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