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Accidente de Chernóbil o por qué son importantes las energías limpias

El 26 de abril de 1986 tuvo lugar el accidente nuclear más grave de la historia: la tragedia de Chernóbil. En el artículo de hoy, queremos invitaros a recordar lo que sucedió en aquel trágico día, en aquella catástrofe cuyas consecuencias aún se dejan sentir hoy en día.

Imagen: Flickr Trey Ratcliff

La catástrofe de Chernobil

Tenemos que trasladarnos en la historia hasta el año 1986, en el cual la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) administraba la Central Nuclear de Chernóbil.

Se estaba realizando una prueba de simulación del corte eléctrico cuando el reactor 4 de la Central aumentó de forma imprevista su potencia, lo que produjo un sobrecalentamiento de su núcleo que provocó la explosión del hidrógeno acumulado en su interior.

Aquel accidente quedó grabado en la historia como uno de los accidentes de mayor magnitud. El material radiactivo que se liberó era unas 500 veces superior al que se liberó con la bomba atómica que Estados Unidos arrojó sobre Hiroshima en 1945. A su vez, otra muestra de la relevancia de la tragedia de Chernóbil es que se trata del único accidente que alcanzó la categoría más alta, el nivel 7 en la escala INES.

La explosión causó la muerte directa de 31 personas y obligó a que el gobierno de la U.R.S.S. ordenara la evacuación de 135.000 personas. Pero las consecuencias no quedaron ahí, la radiactividad emanada por el accidente llegó a diversos países europeos en diferente medida en función de las condiciones atmosféricas, países como Rusia, Ucrania, Suecia, Finlandia, Austria, Italia, entre otros. Todavía hoy la contaminación de Chernóbil se encuentra en el suelo, con estroncio-90 y cesio-137 que son absorbidos por las plantas y los hongos, ingresando, de esta forma, en la cadena alimenticia.

Las consecuencias del accidente de Chernóbil, por supuesto, también llegaron a los seres humanos y a la flora. Los casos de cáncer de tiroides se expandieron por Ucrania, Rusia y Bielorrusia; también se previeron un aumento de las deformaciones en fetos y en niños que hoy día están documentadas, recordándonos a qué nos exponemos. Por otra parte, tras la explosión, los pinos que se encontraban alrededor de la Central adquirieron un extraño color marrón y murieron, lo que hizo que la zona pasara a conocerse como el Bosque Rojo.

Una de las cosas que más pueden sorprender es que, a pesar de la catástrofe, el cierre definitivo de la Central no se produjo hasta diciembre del año 2000. Hoy, Chernóbil es una ciudad casi abandonada y todavía afectada por la radiación, una verdadera tumba de especies.

chernobil

Imagen: dailymail.co.uk

El desastre de Chernobyl es una clara muestra y debería haber sido el empujón final para dejar de lado energías sucias y/o peligrosas y apostar por las energías limpias, pero lo cierto es que no ha sido así, y tanto la energía nuclear como, sobre todo, las basadas en los combustibles fósiles, siguen estando muy por encima.

La energía nuclear representa en la actualidad alrededor del 12% de energía que se produce en el planeta, muy por encima de la energía solar o la eólica, las energías limpias y renovables, que apenas suponen un 1% del total de producción energética.

Cabe destacar que la energía nuclear no es una energía especialmente sucia, de hecho es unas 20 veces más limpia que las energías producidas a través de recursos fósiles. A su favor tiene también que tiene una alta eficiencia energética, es capaz de producir gran cantidad de energía. Sin embargo, el gran problema viene por los riesgos asociados a la inestabilidad de los materiales y procesos que intervienen y en las dificultades para su mantenimiento y el almacenamiento de residuos.

chernobyl
En la actualidad, muchos países están implantando una política para eliminar de su territorio al medio plazo la energía nuclear. El ejemplo más claro es Estados Unidos, hasta ahora principal valedor de este tipo de energía, y que cerrará progresivamente sus centrales nucleares, hasta su objetivo de que en el año 2050-2060 no quede ni una sola central nuclear operativa dentro de sus fronteras.

Y es que, al final, apostar por otras energías más seguras y limpias es la única manera realmente efectiva de prevenir que sucesor como el de Chernobyl vuelvan a producirse.

Las centrales nucleares de hoy

Más allá de las deficientes condiciones de seguridad que pudieran existir en la planta ucraniana y los avances de la tecnología en el siglo XXI, está claro que la energía nuclear siempre implica un riesgo. Una guerra nuclear, por ejemplo, liberaría unos 700 millones de toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera, una cifra equivalente a la que emite Gran Bretaña en un año.

Es importante tener en cuenta que los accidentes nucleares siguen existiendo y no estamos hablando de países alejados a nosotros. Recientemente, en España, se detectaron 66 incidentes, algunos de ellos de gravedad. No hay que olvidar tampoco los recientes sucesos en Japón, con la central nuclear de Fukushima. Y tantas otras veces que habremos estado muy cerca de vivir una catástrofe, sin tan siquiera enterarnos del peligro que estuvimos a punto de correr.

Las centrales nucleares estadounidenses, por otra parte, siguen matando millones de peces al año, según ha comprobado un estudio científico. El peligro nuclear aún está vigente en todo el mundo, como se encargó de demostrar Greenpeace con una serie de protestas en Argentina y con los llamamientos constantes a que abramos los ojos.

El accidente de Chernóbil, por lo tanto, no es sólo una parte triste del pasado de la humanidad. Sus consecuencias siguen vigentes y deberían ser un incentivo para el fomento de las energías renovables y seguras.

Vídeo sobre Chernobyl

Hay numerosos documentales que han tratado el tema de Chernobyl desde distintos ángulos. sus causas, consecuencias, cómo podría haberse evitado, etc. Sin embargo, nos ha parecido muy interesante este documental, que habla de “La Zona”, en clara alusión a la película de Andrei Tarkovski.

“La Zona” es todo el área que comprende a Chernovyl y sus alrededores, una zona casi deshabitada, de tintes prácticamente apocalípticos. Hay pocos paisajes en la Tierra que puedan resumir mejor lo que en ellos se ha vivido, la viva imagen de la desolación. En este video puedes explorar La Zona y ver en qué se ha convertido la ciudad de Chernobyl.

Enlaces de interés

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