Un claro ejemplo de cómo hay que proceder para salvar a nuestro planeta es el de El Cerrejón, en Colombia, donde funcionó durante 25 años la mina de carbón más grande del mundo, una zona con 16.000 hectáreas de superficie. Un bosque está surgiendo en sus tierras abandonadas, se han plantado un millón de árboles.
Y es que la concesión de la mina termina en 2034, pero ya desde 1990 se vienen recuperando zonas plantando árboles nativos. Ya se ha rehabilitado 2553 hectáreas, en 1700 de las cuales ya están creciendo árboles de 35 especies diferentes.
Para cuando la mina deje de trabajar, se espera que se hayan rehabilitado 12 mil hectáreas. "Las otras 4.000 hectáreas no se podrán adecuar porque cuando termine la concesión todavía quedarán tajos abiertos para sacar carbón", dijo a BBC Mundo Ramón Gualdrón, de la empresa Cerrejón.
El tema es que casi desde el principio se trabajó de forma “ecológica” en la mina, ya que a pesar de que se le hizo un gran daño a la naturaleza, lo reparan luego… El sistema consiste en que cuando se remueve la tierra para extraer carbón se crean bancos de suelo a lo largo de la mina. Cuando la extracción finaliza en un sector, los huecos creados en la tierra son vueltos a llenar con los residuos del trabajo minero, y recubiertos con capas de suelo.
El suelo luego se deja estabilizar, y enseguida se le siembran pastos, y luego se procede a reforestar el área.
Lo bueno es que al reaparecer el bosque, este se ha repoblado de fauna, animales que antes no tenían tanto espacio para vivir.
Dentro del desastre que le hacemos a nuestro planeta, al menos lo recuperamos.
Imágenes: BBC



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