Hoy hablaremos de tortugas marinas cuyo sitio de anidación puede verse drásticamente afectado en las bellas playas del mar Mediterráneo, en Turquía. Sin embargo, cientos y miles de veces vemos cómo el avance del desarrollo inmobiliario y turístico avanza sobre los más y más delicados territorios naturales.
Sin dudas que el desarrollo económico que viene de la mano del turismo es algo provechoso para los países, pero no podemos mirar a un lado cuando esto deja en jaque mate a los otros verdaderos dueños de estos parajes, las especies que la naturaleza allí ha albergado.
En Turquía, en las cercanías del pueblo de Patara se encuentra la playa más extensa del país, un lugar que se encuentra protegido bajo el estatus de Parque Nacional. Allí, anidan y tienen sus crías las tortugas bobas o tortuga caguama (Caretta caretta), una especie catalogada como en peligro de extinción. Todo marcha perfectamente, salvo por el hecho de que ha aparecido un gran proyecto inmobiliario de construir 750 villas vacacionales en el límite mismo de esta área protegida.
Según afirman responsables de la campaña “Save Patara”, el desmedido aumento de la población que originará este emprendimiento hará que se aumente el impacto humano sobre el área de los nidos de las tortugas marinas. También implicará un gran aumento de la iluminación artificial sobre la costa, lo que confunde a las pequeñas crías impidiendo que logren su camino hacia el mar.
Fuente e imagen: treehugger