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Contaminación biótica de los alimentos

La contaminación biótica de los alimentos es la producida por bacterias, virus y parásitos y constituye la principal causa de problemas de salud relacionados con el consumo de los mismos como la gastroenteritis. Los trastornos producidos por la contaminación biótica suelen aparecer poco tiempo después de la ingesta y son relativamente fáciles de detectar, bien porque cambian el aspecto del alimento en sí o analíticamente con técnicas bastante sencillas. Su presencia, por lo general, puede evitarse con una serie de medidas de higiene, no sólo en la cadena de producción, sino también en nuestros propios hogares.

Los contaminantes de los alimentos pueden ser bióticos o abióticos. El término biótico hace referencia a los seres vivos y por lo tanto, en referencia a la contaminación de los alimentos, incluye a microorganismos bacterias y virus – y parásitos.

Estos microorganismos y parásitos son parte de los ecosistemas, por lo tanto, al no ser los alimentos productos estériles, pueden contener gran cantidad de gérmenes. Algunos microorganismos son necesarios para la fabricación de alimentos (por ejemplo, el queso o los yogures) pero otros son patógenos y causantes de diversas enfermedades.

Pueden estar presentes en los alimentos antes de su procesado o llegar durante el mismo, dado que las fuentes de contaminación biótica son muchas, por ejemplo a través del aire (respiración, estornudos), de las partículas de polvo, por contacto (ropa, piel o maquinaria que no tenga una higiene correcta), heces, animales, cortes de los manipuladores de alimentos, etc., pero veamos los tipos de contaminantes bióticos que podemos encontrar:

Bacterias: es habitual que estén presentes en la leche, carne cruda o marisco. No son resistentes al calor por lo que pueden eliminarse con un tratamiento térmico adecuado.

Virus: son difíciles de detectar. La gastroenteritis vírica es una de las enfermedades derivadas de los virus. Los encontramos en personas, animales, heces, aguas contaminadas, etc., y se transmiten por medio de los fluidos corporales. También se destruyen con un tratamiento térmico efectivo.

Parásitos: suelen ser más comunes en alimentos de origen animal. Incluye tanto protozoos como metazoos. Su prevención se basa en prácticas correctas en la cría animal y su posterior manipulación. Las asociadas al pescado están aumentando debido a su cada vez más frecuente consumo crudo o con un cocinado inadecuado.

Micotoxinas: derivadas de ciertos hongos. Pueden contaminar las cosechas mientras aún no han sido recolectadas o incluso durante su período de almacenamiento.

La comida preparada en unas condiciones adecuadas, asociada a un correcta nutrición es un factor fundamental para la salud, por lo tanto no sólo hemos de considerar los factores que influyen en la contaminación biótica hasta que el alimento llega a nuestras manos, sino también lo que ocurre cuando ya está en nuestro hogar. Lavar adecuadamente los alimentos antes de su consumo, respetar la caducidad de los mismos, almacenarlos de un modo correcto y cocinarlos bien, puede evitar en la mayoría de los casos, todas las enfermedades asociadas a este tipo de contaminación. Asimismo debemos evitar en la medida de lo posible el consumo de carne poco hecha o cruda, las conservas caseras y la preparación de grandes cantidades de alimentos.


Imágenes: casa-jardin.com  tuespacioyelmio.wordpress.com  cozinhavapza.com.br