Como ya se había hecho el año pasado, la ONG Bosques sin Fronteras convocó a los Premios Árbol y Bosque del Año.
Uno de los premiados este año es la Olma de Pareja, en Guadalajara, premiada como Árbol Cuidado. Tiene unos 500 años de vida, pero se ha venido salvando de muchas plagas que acabaron con los olmos de la región gracias al cuidado de la gente.
El roble Valentín, de Tineo, Asturias, fue premiado como Árbol Gigante. Tiene 7,7 metros de perímetro, 13 metros de altura y 15 metros de diámetro de copa. Y por si fuera poco, es muy antiguo ya que se cree que nació en el año 1160.
El Tejo de la Iglesia, de el concejo de Bermiego-Quirós, en Asturias se llevó el galardón a Árbol Longevo. Se cree que tiene unos mil años. Se trata de uno de los tejos más grandes de toda Europa.
El reconocimiento a Bosque Amenazado se lo lleva un bosque gallego que fue talado pese a la reticencia de su propietaria, es el bosque de Cascaxide.
La idea detrás de este premio es mejorar el conocimiento sobre los árboles más emblemáticos de España. Así como enseñar el amor por los árboles, los bosques y el medio ambiente en general. Se quiere “actuaciones de conservación y crear una cultura para el medio urbano que resalte la función social de árboles y bosque”, dice Susana Domínguez Lerena, presidenta de Bosques sin Fronteras
“Los protagonistas son las personas que están junto a los árboles. Hay que poner en valor a la gente que los cuida”, dijo Domínguez Lerena.
Los premios otorgan una ayuda de 3.000 euros que debe destinarse al cuidado y difusión del árbol.



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