-    Escrito por esther

Puntos Limpios

Los residuos peligrosos o muy voluminosos que generamos en casa, en la oficina o en pequeños comercios no debemos depositarlos en los contenedores de la calle y mucho menos en vertederos incontrolados. Para ello, las instituciones públicas nos ofrecen unas instalaciones cercanas a las ciudades conocidas como Puntos Limpios, en las que se recogen de forma gratuita este tipo de residuos domésticos, los consumidores únicamente tenemos que encargarnos del transporte. Desde luego, el esfuerzo merece la pena si tenemos en cuenta los peligros que entrañan estos residuos y la labor de conservación medioambiental que realizamos.

Para saber cuál es el punto limpio más cercano a nuestro domicilio existe una base de datos elaborada por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), que reúne información de más de 650 instalaciones indicando, su localización exacta, la lista de los productos que admite y las condiciones concretas en cada caso.

Aunque la iniciativa es buena y está ya bastante extendida, todavía tiene algunos aspectos que mejorar como incrementar el número de instalaciones para que todos los ciudadanos tengan acceso a ellos, incrementar las campañas de información y concienciación de los consumidores, proponer métodos alternativos de transporte…

Ejemplos de desechos que debemos llevar a un punto limpio son aceites o pesticidas que son especialmente nocivos para el agua; antiguos frigoríficos que contienen gases CFC y HCFC que contribuyen al deterioro de la capa de ozono, aparatos electrónicos, pilas o pinturas contienen metales pesados tóxicos como plomo, mercurio o cromo; productos de origen petroquímico como disolventes, pinturas, pegamentos, etc., que pueden generar compuestos orgánicos volátiles (COVs) con efectos incluso cancerígenos; etc.

Los puntos limpios evitan el impacto ambiental de los vertidos incontrolados contribuyen a la reutilización y reciclado de este tipo de residuos. Este tipo de instalaciones funcionan de la siguiente manera, a la entrada del recinto, un operario toma nota de los residuos e nos informa sobre cómo depositarlos. Una vez dentro, nosotros, los usuarios nos desplazamos en nuestro vehículo hasta el contenedor apropiado siguiendo unas señales horizontales de colores y unos símbolos verticales Posteriormente, un camión transportará los residuos para darles el final apropiado, ya sea reutilización, reciclado, valorización energética o eliminación de forma segura.

El aprovechamiento de estos desechos es muy diverso, con los aceites de cocina se pueden hacer jabones, velas, pinturas, piensos, lubricantes y biodiésel para vehículos; de las pilas botón se aprovecha el mercurio, mientras que de las normales se pueden recuperar el sulfato de zinc y las sales de manganeso; de las lámparas fluorescentes se aprovecha el vidrio y el mercurio. En cuanto a los residuos voluminosos, su destino también es muy variado, los escombros van a vertederos de inertes; los restos de poda y jardinería se destinan a plantas de compostaje; las chatarras y maderas a plantas de reciclado; y los colchones, juguetes y demás residuos sólidos urbanos (RSU) a vertederos o incineradoras

Datos de interés:

Para más información cada usuario deberá ponerse en contacto con su Ayuntamiento.

En Valencia se denominan “Ecoparques” o “Áreas de aportación”, en Euskadi “Garbigunes”, y en Cataluña “Deixalleries”