Escrito por Tendenzias

Plastico ecológico que se degrada en agua salada

Esta información sobre un plástico ecológico que se degrada en agua salada es una noticia muy interesante para quienes estén preocupados por la vida marina. La contaminación del mar es una de las grandes preocupaciones de los ecologistas en estos momentos. Diariamente vertemos muchísimos residuos a los océanos sin darnos cuenta de que, con acciones cotidianas, se podría parar la degradación de los mares. Sin lugar a dudas es uno de los asuntos a los que entre todos se le puede poner solución.

El descubrimiento del que os hablamos ha tenido lugar en la Universidad de Mississippi. Los investigadores han conseguido descubrir un tipo de plástico que se degrada al contacto con el agua salada. Si este material se democratizase sería posible eliminar la contaminación, al menos en parte, que provocan los plásticos cuando se vierten al mar. Y es que este tema es preocupante porque los grandes perjudicados somos todos, tanto las personas como los animales y las plantas.

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Pájaros, peces y todo tipo de fauna y flora marina termina pereciendo por culpa de lo que se tira al agua como desperdicio. Éstos no solo llegan si se hace de manera directa, sino también a través del desagüe o del baño. Cada acción importa y todo influye, de ahí que el plástico ecológico que han descubierto en la Universidad de Mississippi sea muy útil para contribuir a la lucha contra la contaminación de mares y océanos.

Materiales biodegradables contra la contaminación oceánica

El trabajo realizado en esta institución lo ha llevado a cabo un equipo de químicos sobresalientes. El equipo ha sido dirigido por el profesor Robson F. Storey. El fruto de años y años de investigaciones es que haya podido salir esta modificación de los plásticos. El material resultante está compuesto de poliuretano y lleva PLGA. Este material se usa mucho en medicina para realizar las suturas en quirófano y es, además, un sistema de liberación controlada de fármacos.

El avance del grupo de científicos profesionales de Robson F. Storey se anunció durante la pasada Reunión de la Sociedad Americana de Química, en su ya 23ª edición. Mostraron cómo como los plásticos. Nada más entrar en contacto con el agua se descomponían en subproductos que no afectaban en modo alguno al medio ambiente. Todo ello sucede en apenas 20 días, de ahí que su efectividad y rapidez sean dos claves interesantes a tener en cuenta.

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Otro detalle importante: junto a esa velocidad para desintegrarse, está en el hecho de que estos plásticos ecológicos son más densos que el agua en sí. ¿Qué provoca este factor? Que se hunda y evite molestar a la fauna marina mientras llega a desintegrarse del todo. De esta manera, se deja a un lado también el peligro de que termine en la costa como basura molesta.

Cuando los materiales terminan justo a la orilla del mar o del océano, el profesor Storey destaca que pueden recogerse y, después, reciclarse. Podrían utilizarse para sustituir otros materiales al fabricar utensilios para el comedor, contenedores de comida u otro tipo de artículos. También podría utilizarse este material biodegradable para buques y plataformas marinas.

Proteger la inmensidad finita de los océanos

La preocupación por proteger los fondos marinos va in crescendo. De unos años a esta parte cada vez más personas se interesan por descubrir de qué manera se pueden preservar los océanos y los mares, y cómo se podría evitar la muerte de flora y fauna que habita en estos espacios naturales.

Hasta hace un tiempo, tal vez décadas atrás, se consideraba que la inmensidad y profundidad de los océanos no tenía fin, que el mar era tan amplio que de ninguna manera sería posible que la contaminación tuviera consecuencias fatídicas. Los ecologistas trabajan para que se difunda un eslogan muy en línea con este descubrimiento de plásticos biodegradables contra la contaminación del mar y es el siguiente: “La solución a la contaminación es la dilución”. Eso significa que lo importante es que las materias que vertamos al agua se puedan disolver con facilidad y no hagan daño a los ecosistemas acuáticos.

Existen diversas formas de hacerle daño a las aguas, por así decirlo. Fundamentalmente, los vertidos industriales y los residuos procedentes de explotaciones agrarias y ciudades costeras han sido claves para que cada vez sea más complicado que el entorno marino tenga ‘salud’. Se introducen contaminantes nocivos que van adheridos a productos y artículos propios del día a día que hacen muchísimo daño al océano. Nos referimos a los plaguicidas, herbicidas, fertilizantes químicos, aguas residuales, detergentes, hidrocarburos, místicos y otro tipo de sólidos.

La investigación de la que hablamos en este post hace así referencia solo a uno de los contaminantes, los sólidos, los plásticos.

Existen otros muchos residuos sólidos a los que no prestamos tanta atención pero que también afectan mucho a los ecosistemas de estos medios. Bolsas, espumas, compresas, redes de pesca abandonadas… Al final, todo ello es clave para que se concentren muchos objetos que no se descomponen y que terminan por afectar a los animales y plantas.

Existen muchas normativas, leyes y directivas, tanto a nivel nacional como europeo e internacional, que quieren establecer normas y pautas de conducta que respeten el medio ambiente. Es una de las maneras de evitar esos vertidos nocivos. Quienes incumplen las normas deberían estar penados, pero no es algo tan evidente ni lógico, de ahí que haya asociaciones ecologistas que persiguen las prácticas consideradas prohibidas y erróneas de cara al cuidado y preservación de los ecosistemas marinos.

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Está estimado que cada año se tiran al mar entre 5 y 13 millones de toneladas métricas de plásticos. Esto es algo mortal para los animales y las plantas de los mares y océanos. Lo podemos notar en algo tan simple como la arena de nuestras playas. El 100% de ellas contienen microplásticos y otras partículas tóxicas, consecuencia de lo poco respetuosos que somos con el medio ambiente.

Esperemos que sigan poniéndose en marcha iniciativas tan interesantes como esta. De ello dependerá que, poco a poco, se vaya plantando cara a la contaminación del medio ambiente. No solo se actúa mal en relación al mar, sino también sobre los montes y parques naturales y todo tipo de ecosistemas.

¿Qué es el plástico ecológico?

El plástico ecológico, también llamado biodegradable, es el formado utilizando materiales naturales. De esta manera, cuando se recicla, los materiales orgánicos que lo forman pueden reciclarse fácilmente.

Actualmente hay tres tipos de plásticos ecológicos:
en primer lugar encontramos los que tienen su origen en la biomasa, como la celulosa y el algodón. En segundo lugar los que son producidos, mediante elaboración química, por monómeros (moléculas de pequeña masa molecular) biológicos de fuentes de energía renovables. Por último, los obtenidos creados a partir de bacterias que han sido modificadas genéticamente.

Cómo hacer plástico ecológico casero

Podemos hacer nuestro propio plástico ecológico en casa a partir de dos productos: la leche y el almidón. Veamos los dos procesos.

Plástico ecológico con leche. Ponemos a calentar la leche y la apartamos justo antes de que llegue al punto de ebullición. En ese momento le añadimos una cucharada de vinagre y mezclamos bien los dos ingredientes. Cuando la mezcla empieza a formar grumos podemos optar por añadir un colorante líquido. Añadiendo el colorante, el color que más nos guste, el aspecto final será más vistoso. Tras dejar reposar la mezcla unos minutos, la filtramos utilizando un trapo de algodón. En este momento apretaremos lo más que podamos la mezcla. Una vez mezclada y apretada la masa, le damos la forma deseada y la dejamos secar varios días.

Plástico ecológico con almidón. Lo primero que debemos hacer es obtener el almidón. Para conseguirlo, pelaremos una patata y la moleremos en un mortero que contenga unos 100 cm3 de agua. Cuando esté mezclado, colaremos el resultado. Para obtener el almidón lo más puro posible, repetiremos este proceso un par de veces más. Dejaremos reposar la mezcla hasta que veamos que el almidón blanco queda en el fondo del vaso, separándose del agua. En ese momento quitaremos el agua y volveremos a mezclar el almidón con 1oo cm3 pero, esta vez, de agua destilada. Una vez bien mezclado, volveremos a decantarla.

En este momento ya disponemos de la pasta de patata que necesitamos. Mezclamos 4 gramos de esta pasta con 22 cm3 de agua destilada. Cuando lo tenemos bien mezclado añadimos 3 cm3 de ácido hidroclórico diluido. Con este producto retiraremos gran parte del almidón. Una vez hecho esto, añadimos 2 cm3 de glicerol. El glicerol permite que el plástico ecológico que estamos fabricando sea más resistente. Una vez llegamos a este punto, tenemos que poner el trípode y la gaza sobre el mechero. Nuestro vaso con la mezcla reposará sobre la gaza y lo calentaremos hasta que hierva durante 15 minutos. Con una pipeta añadiremos hidróxido de sodio diluido a nuestra mezcla para neutralizarla. Esto lo haremos paulatinamente, comprobando continuamente que el nivel de pH7 es por fin neutro. Una vez conseguido, colocaremos la mezcla en un plato Petri y la distribuiremos uniformemente. Ahora ya podemos dejar que se seque.

¿Os animáis a hacer vuestro propio plástico ecológico?

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