Esta temporada de huracanes será recordada como una de las más tranquilas en casi dos décadas, según informan los meteorólogos.
De hecho, sólo 9 tormentas tropicales (vientos de más de 56 kilómetros por hora) se formaron este año, frente a las 15 de media que se suelen formar. De esas 9, sólo 3 se tornaron en huracanes (de más de 120 kilómetros por hora), y dos de ellas consiguieron llegar a ser huracanes mayores (de más de 170 kilómetros por hora).
Esto hace que el número de tormentas tropicales sufridas este año sea menor que la media desde 1995, cuando los científicos pensaron que se venía un periodo de incremento de la actividad en el Atlántico.
También hubo sitio para algunas rarezas, como el Huracán Ida, la primera tormenta desde 1985 que consiguió convertirse en tornado al llegar a la costa del Golfo de los Estados Unidos. “Hay que remarcar que Ida fue capaz de formarse y moverse a través de una región que había sido extremadamente hostil respecto a la formación de huracanes”, gracias, según Keith Blackwell, meteorólogo de la Universidad de Alabama, a que se dieron una serie de condiciones favorables excepcionales.
Pero mientras la temporada en el Atlántico ha sido tranquila, en el Pacífico no lo ha sido tanto. Allí se dieron un total de 20 tormentas, una de las más duras llamada Rick, el segundo más fuerte que se ha registrado en la historia en el Pacífico.