-    Escrito por esther

La naturaleza también contamina: Flatulencia

El calentamiento del planeta que tantos debates ha suscitado en los últimos tiempos se debe al consumo de energía, puesto que las principales fuentes de energía contienen carbono, y por ello al quemarse, emiten dióxido de carbono y otros gases contaminantes. Este fenómeno se suele asociar con actividades industriales sin embargo en la propia naturaleza existen grandes emisores de gases nocivos que perjudican seriamente la atmósfera.

Por ejemplo, los ganados vacuno y ovino emiten directamente gases nocivos como un subproducto de la digestión, debido a sus problemas de flatulencia. El ganado vacuno emite en concreto importantes cantidades de metano que es unas 20 veces más potente que el dióxido de carbono como gas de efecto invernadero.

El origen de este gas reside en que las vacas poseen microorganismos en su aparato digestivo que le ayudan a asimilar los alimentos (generalmente hierba) a través de un proceso fermentativo que emite gas.

Las vacas y ovejas, por supuesto, emiten el metano de forma natural. Pero la ganadería es una industria, una empresa humana, y como tal es muy eficiente, por ello las concentraciones atmosféricas de metano han aumentado en un 150 por ciento respecto a hace 250 años. Según los expertos el ganado es responsable, aproximadamente, del 20% de las emisiones totales mundiales de metano. La producción de estos gases es dispar; Nueva Zelanda, produce el 43% mundial del metano de origen biológico, Canadá produce el 1%…

En concreto en Nueva Zelanda entre ganado bovino y ovino suma unos 50 millones de cabezas, mientras que su población es de apenas 4 millones de habitantes. Es además Nueva Zelanda uno de los países que en su día suscribió el protocolo de Kyoto, y como tal intenta dar solución a este problema de contaminación causado por su ganado. Varias son las opciones que han contemplado, comenzaron por cobrar a los ganaderos un impuesto especial en relación con las flatulencias de su ganado, pero tras descartar esta actuación como solución eficaz, en la actualidad investigan como modificar el hábito alimenticio del ganado para disminuir esas flatulencias. Un científico belga ha desarrollado un aditivo alimenticio a base de aceite de pescado que corta las emisiones en un 50% en ovejas. Un grupo australiano ha desarrollado una vacuna contra los microorganismos responsables de dichas flatulencias. Y un equipo en Gales trabaja en un ácido orgánico que prevendría la formación de metano en el estómago de la vaca.

También en California empieza a preocupar este problema, las últimas pruebas realizadas en ganaderías de vacas californianas, ponen de relieve que estos animales contaminan el aire más que los coches modernos, incluso más que los camiones pequeños, debido a sus problemas de flatulencia. Pero hay que tener en cuenta, que por otro lado, los vehículos emiten graves contaminantes como el monóxido de carbono y óxido nitroso que las vacas no producen.

Con todo, el problema del calentamiento global y la contaminación no es sólo de origen ganadero, las medidas que se tomen en este sentido, serán sólo soluciones parciales al gran problema que suponen estos fenómenos, además la emisión de metano no es tan preocupante como los niveles de dióxido de carbono de nuestra atmósfera, estos sí constituyen un grave problema que las autoridades deben tratar de resolver con urgencia antes de que sea demasiado tarde.