Escrito por Tendenzias

La fertilización oceánica con hierro no sólo es dañina, sino que no ha funcionado

El controvertido experimento de la llamada fertilización oceánica, apuntado a combatir los efectos del cambio climático, se ha demostrado ineficiente. Aquí ya habíamos hablado que la mayoría de los científicos decían que no serviría, y no sólo eso, sino que sería muy dañino para la fauna oceánica.

image El método de fertilización oceánica se basa en regar limaduras de hierro sobre las aguas marinas para así estimular el crecimiento de algas en el océano que a su vez absorberían el dióxido de carbono, uno de los principales gases de efecto invernadero que producen el calentamiento global

Pero como ya habíamos contado, este aumento antinatural de algas afectaría todo el ecosistema de la región. Y eso podría crear un efecto dominó en la biodiversidad de las zonas aledañas, dañando grandes porciones del Océano. Sin contar que algunos científicos creen que hasta podría fomentar, en vez de reducir, el calentamiento global, ya que podría crear una reacción química que generaría más protóxido de nitrógeno un gas invernadero muy potente.

Ahora se ha demostrado que el experimento alemán, llamado Proyecto Lohafex, no tuvo éxito en lograr la “fertilización oceánica”. Para ello colocaron seis toneladas de hierro en el Océano Antártico, sobre un área de 300 kilómetros cuadrados.

Las algas crecieron de forma dramática como era esperado, pero como estos científicos ni se preocuparon en estudiar la biodiversidad, o sea la cadena alimentaria, no pensaron que alguien más se comería a las algas. Y así ocurrió, unos crustáceos muy pequeños que crecen de forma abundante, los copépodos, se las comieron en sólo dos semanas.

Uno de los investigadores suena un tanto patético cuando dice: "Teníamos la esperanza de que con este método podríamos retirar el exceso de dióxido de carbono de la atmósfera. Se trataba de regresar el CO2 a su lugar de origen porque, en cierta forma, el petróleo que usamos originalmente estuvo hecho de algas", se trata de Victor Smetacek, del Instituto Alfred Wegener en Bremerhave, quien participó en la investigación. "Pero nuestros resultados muestran que la absorción de CO2 es muy pequeña, casi insignificante".

Lo que no tienen en cuenta, es que los voraces copépodos, también crecieron, por culpa del crecimiento de algas, y fueron comidos por anfípodos, crustáceos más grandes. De este modo, con un simple experimento que no sirvió para nada, modificaron toda la cadena alimenticia de la zona.

El principal problema es que no se van a detener ante este fracaso, sino que lo intentarán en otras regiones, con áreas más grandes. En vez de recortar las emisiones de gases, y apostar por energías renovables, coches eléctricos, etc. Quieren dañar más el medio ambiente, con experimentos que ni siquiera aportan grandes cambios.

Vía BBC

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