El Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja publicó en su revista un interesante artículo sobre las acciones que realiza para enfrentar las consecuencias del cambio climático. Allí se afirma que los países pobres son los principales perjudicados por el calentamiento global.
La nota firmada por Claire Doole comienza en forma tajante: hoy los Alpes registran temperaturas inéditas en 1.300 años; en Australia, durante el último milenio no existió sequía semejante a la actual; África, por su parte, sufre las más graves inundaciones desde hace medio siglo. El caos ambiental, evidentemente, ya ha llegado.
Hace poco tiempo que el tema se instaló en los medios de comunicación y, por lo tanto, en la vida cotidiana de la gente. Gobiernos y empresarios son conscientes de la necesidad de revertir el calentamiento planetario. Incluso, con la publicación del informe realizado por el conocido economista Nicholas Stern en octubre de 2006, los argumentos económicos también impulsan a tomar medidas, sobre todo a favor de los países subdesarrollados. En palabras de Stern, “el problema de la adaptación será particularmente grave en los países en desarrollo, donde la vulnerabilidad y la pobreza limitarán la capacidad de actuar”. Según este economista, las instituciones financieras internacionales como el Banco Mundial “deberían crear un fondo de 20.000 millones de dólares para ayudar a los países pobres a responder a los problemas que plantea el cambio climático”.
El Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, ante la evidencia de que los efectos caerán principalmente sobre los pobres, busca tomar medidas que contrarresten la situación. El Secretario General Adjunto de la Federación Internacional, Ibrahim Osman, pidió que se reconozca al calentamiento global como un problema social, y no sólo una cuestión ambiental.




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