-    Escrito por esther

La ciudad más contaminada de América Latina

A 175 kilómetros de Lima, se encuentra una ciudad que ostenta un triste récord. La Oroya, capital de la provincia de Yauli, acaba de ser señalada como la ciudad más contaminada de América Latina y una de las diez con mayor contaminación de todo el mundo. Sus pobladores sufren las consecuencias directas de la explotación minera.

La Oroya

Uno podría suponer que los desechos y la basura se acumulan por las calles de La Oroya. Pero no, la ciudad es más limpia y ordenada que muchos otros municipios andinos, tal como destaca Clarín. Se trata de una contaminación invisible, con micropartículas de plomo, sulfuro, arsénico, cadmio y otros componentes tóxicos que flotan en el aire.

La principal responsable de esta situación es la empresa estadounidense Doe Run, que muestra dos caras para la región: por un lado, es la principal proveedora de empleos directos e indirectos de la ciudad; por el otro, opera la fundición que produce cobre, zinc y plomo. Desde sus enormes chimeneas, surgen las partículas que contaminan el aire de La Oroya.

Cabe destacar que, a comienzos de año, Doe Run perdió su Certificado Ambiental ISO 14001 por incumplir las leyes ambientales peruanas y por no contar con las medidas adecuadas para evitar la contaminación.

El Estado peruano, por su parte, obtiene grandes beneficios económicos de la explotación minera, que se supone que alcanzan a la población. Pero, a su vez, esta ciudad que se encuentra encajonada en un valle andino y que presenta escasa vegetación, se lleva la peor parte.

Una reciente medición de la Dirección General de Salud Ambiental (DIGESA), realizada el pasado 13 de agosto, detectó 27.000 microgramos de dióxido de azufre por metro cúbico. A nivel mundial, cuando la medición sobrepasa los 2.500 microgramos, ya se habla de una situación de emergencia.

Dicen las crónicas que, por las mañanas, el aire de La Oroya se espesa, con una neblina que cubre toda la ciudad. A los pocos minutos, los pobladores comienzan a sentir el ardor en los ojos y la picazón en la garganta. Mientras tanto, Doe Run sigue operando y recogiendo grandes sumas de dinero.

Foto: Flickr