La Comisión Europea (CE) anunció que podría aplicar un impuesto a los productos que provengan de aquellos países que no adhieren al Protocolo de Kyoto. La iniciativa fue lanzada por el presidente francés, Nicolas Sarkozy.
La idea de Sarkozy es crear un impuesto que grave el ingreso de productos provenientes de naciones que no cumplan con los requisitos de Kyoto, como China y Estados Unidos. “Es una propuesta a estudiar y una opción aplicable en el futuro”, señaló el vicepresidente del Ejecutivo comunitario, Gunter Verheugen.
La información reproducida por la agencia EFE indica que, pese a que la UE suscribió al Protocolo y se comprometió a reducir sus emisiones de dióxido de carbono, Verheugen abogó por el desarrollo de sistemas de captura y almacenamiento que permitan seguir produciendo CO2, aunque con menor impacto en la atmósfera.
Según explicó el vicepresidente, los esfuerzos para el desarrollo de estos sistemas no deben interferir con las investigaciones en el campo de las energías renovables.
Pese al anuncio, resulta difícil creer que el impuesto sea efectivamente implementado. El costo económico de la medida y la presión de gobiernos como el norteamericano son aspectos que, sin duda, dificultarán su aprobación.


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