Garoé, el árbol sagrado que aporta agua dulce
El árbol original no logró llegar a nuestros días, ya que se cayó por culpa de una tormenta huracanada en 1610. Pero en 1957 fue plantado otro laurel en el lugar original del Garoé, que fue creciendo y actualmente se encuentra rodeado por musgo.

Las nubes siguen chocando con las cumbres herreñas y en los días de niebla espesa se puede observar el fenómeno de la lluvia horizontal.
La existencia de este magnífico laurel está atestiguada en la plaza conmemorativa y por los seis pozos a cielo abierto que recogían su agua. También por testigos históricos que lo dejaron plasmado en papel.
El Garoé estaba ubicado a mil metros de altura cerca de Tiñor, en la ladera que recibe el viento. Según cuentan tenía el ancho de tres hombres abrazados, o sea un diámetro aproximado de
Los bimanches tenían la solución al problema de la escases de agua, lástima que ellos también se extinguieron casi junto con el legendario Garoé.
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Artículo de Martín
Soy escritor, especializado en periodismo científico. Tengo estudios cursados de Historia, Antropología, periodismo y Guión de cine y televisión.


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