Este fin de semana de viaje por Galicia en España, donde vivo, me he sentido francamente desolada ante el paisaje que ofrecen muchos de nuestros montes tras los arrasadores incendios del verano pasado. Algunos de vosotros habréis visto en las noticias en Agosto de 2006 la lucha encarnizada que los vecinos de esta comunidad mantuvimos contra las llamas en esa fecha.

Los efectos de estos incendios son devastadores para el medio ambiente en todos los sentidos, vosotros internautas, podéis verlos en Google Earth, que nos muestra la triste imagen de hectáreas y hectáreas de monte gallego quemado del pasado verano, muestra con claridad las áreas arrasadas, como ocurre con la del Monte Louro, totalmente calcinado tras los incendios. El servicio actualiza las imágenes con cierta frecuencia y permite ver la evolución que el paisaje va experimentando con el tiempo.
Yo lo he comprobado in situ en estos días, y casi siete meses después de ocurridos los incendios la escena es de todo menos tranquilizadora, no parecía Galicia… antes de los incendios miraras hacia donde miraras Galicia era verde, ahora muchos de los montes no solo no son verdes porque han perdido su flora sino que tras las lluvias del invierno que han arrastrado la tierra la roca granítica del subsuelo ha quedado a la vista y los montes se han vuelto grises.

Durante el verano pasado, desde las carreteras, se veían los incendios que los vecinos de cada aldea, armados con cubos de agua y ramas intentaban apagar para que el fuego no alcanzase sus casas, los bomberos no llegaban, no había medios suficientes para luchar contra el monstruo de las llamas que llegó a parecer invencible por momentos.
Si nos preguntamos que originó tal desastre todo apunta a que la mayoría de estos fuegos han sido provocados por desalmados que con fines económicos, especulativos e incluso políticos han atentado contra la flora, la fauna, la biodiversidad…en definitiva criminales que han atentado contra la vida en una palabra.

La angustia generada por la impotencia de no poder vencer el fuego que ha consumido una parte importante de nuestro paisaje, se convierte ahora en el miedo de que este verano la locura se pueda volver a repetir, desde aquí mi llamamiento a las autoridades competentes, para que este verano que se acerca, no se siga devastando nuestro patrimonio natural, que es el legado más importante que poseemos y que deben heredar nuestros hijos, nietos…
Por mas que quieran todo sera destruido, podran consentizar una minoria de las destrucion del planta que sin no ella vivimos pero no convencera a los 6 millones de habitante. Los conocimiento que hasta aca conocemos, los avances tecnologicos no salvaran al mundo simplemente alargaran el tiempo de los seres humano en este planeta.
Somos como cualquiera civilizacion que a pasado pero con la maldita conciencia de saber que va a pasar. Vamos a hacer los ultimos.