Escrito por Tendenzias

Frutas y vegetales que no sabías que pueden contener veneno

Cuando nos hablan de alimentos venenosos, casi de forma automática pensamos en las setas. Lógico, las hay muy peligrosas. Pero no son las únicas. De hecho, hoy vamos a repasar algunas frutas y verduras que no sabías que pueden contener veneno. Y sí, algunas son habituales en nuestro día a día.

El motivo de que algunas frutas y verduras puedan contener veneno es la mera evolución y supervivencia. Al final, la naturaleza es sabia y potencia su auto preservación. Si ve que otras especies, entre ellas el ser humano, amenaza con acabar con algunos de sus elementos, actúa en consecuencia. En este caso, a través de frutas y verduras que generan su propio veneno como método defensivo.

¿Qué tipo de venenos? Pues los hay de todo tipo. Desde la polinización, a la dispersión de esporas, pasando por auténticos arsenales de armas químicas a tamaño reducido, pero que pueden tener consecuencias nefastas. Sea como sea, es bueno que conozcas estas frutas y vegetales que no sabías que pueden contener veneno.

Caña de Azúcar

La caña de azúcar no genera sus toxinas de forma natural. Ahora, si se mantiene almacenada más tiempo del indicado, puede crear un hongo llamado vil artbrinium que puede ser muy peligroso. Y es que sus síntomas pueden ir desde vómitos y malestar hasta la muerte. Además, no es una bacteria que discrimine por edad. Afecta por igual a niños y mayores, pero es verdad que son los peques quienes más caña de azúcar consumen.

Patatas

Ese mito de que la patatas viejas son mejores para cocinar tiene su parte de razón, hasta cierto punto. En nuestro afán por no desperdiciar comida, debemos saber donde poner los límites. En el caso de las patatas, el límite lo encontramos en el momento en que tengan un tono verdoso. Si es el caso, a la basura directamente y a otra cosa.

En las zonas verdosas, las patatas generan un glicoalcaloide tóxico llamado solanina. Su alto nivel de concentración puede derivar en vómitos, dolor de estómago, alucinaciones, incluso parálisis en casos extremos. Eso sí, un ser humano medio debería comer muchas patatas para verse afectado. Dicho lo cual, mejor no arriesgarse.

Frijoles crudos

Por suerte, los frijoles crudos no son nada apetecibles. Pero claro, algunas de las dietas raras de hoy en día, incluyen no ingerir alimentos calentado o cocinados, por lo que se puede dar el caso de ingerir frijoles crudos. El riesgo está en que muchos granos vienen con una toxina llamada fitohemaglutinina, sobre todo en los rojos. Esta toxina se va al cocinarlos, pero crudos pueden derivar en una fuerte gastrointeritis que, eso sí, se irá en dos o tres días.

Anacardos crudos

No es habitual encontrar anacardos crudos a la venta. Casi siempre han pasado por la sartén o el horno. La razón es el urushiol, una resina con la que vienen protegidos en su cáscara, similar a la que tiene la hiedra venenosa. De hecho, los síntomas son muy parecidos: erupciones en la piel y mortal si es ingerido por alguien sensible a este tipo de resinas. Por suerte, el procesado previo de este popular fruto seco, limita los riesgos a casi cero.

Yuca

En España es cada vez más habitual, pero en África, Sudamérica o algunas zonas de Asia, es parte fundamental de su dieta. Más de 600 millones de personas la consumen a diario, lo que da una idea de su magnitud. Lo que no todo el mundo sabe es que mal procesada, puede ser extremadamente peligrosa.

La yuca incorpora, de forma natural, cianuro de hidrógeno que puede hacerte polvo las hormonas tiroideas y el sistema nervioso. De hecho, no son pocos los casos en los que la yuca ha provocado parálisis permanente.

Carambola

La carambola es una de las frutas más cuquis a la hora de adornar un postre, es también una de las más peligrosas. Su forma de estrella engaña, pues la neurotoxina que genera de forma natural, es potencialmente mortal para personas con enfermedades renales.

Y es que la toxina caramboxin es desechada sin problema para quienes les funcionen bien los riñones. A quienes no lo hagan, les puede generar vómitos, confusión, agitaciones psicomotrices y, en algunos casos extremos, ataques epilépticos, un coma o la muerte.

Frutas con hueso

Sí, frutas con hueso hay millones. Y sí, las comemos a diario. Por eso, precisamente, hay que conocer los riesgos y tomar precauciones. Frutas como las cerezas, los melocotones o las ciruelas, entre otros muchos, tienen compuestos cianogénicos. Es decir, derivados del cianuro.

Sus efectos afectarían a alguien que se comiera el hueso, que no es habitual, pero tampoco se recomienda andar con ellos en la boca más tiempo del debido.

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Lichi

Hablar de lichis es hablar de restaurante chino. Poca es la gente que los come de forma habitual, y menos en crudo. Mejor. Y es que comerlos antes de que estén maduros, es un peligro tremendo. Sus toxinas pueden bajar el nivel de azúcar en sangre.

Y para quienes ya lo tienen bajo, puede generarles desde fiebre, a jaquecas, incluso la muerte en casos extremos. De hecho, en La India, durante décadas, fallecieron cientos de miles de niños, hasta que averiguaron que era por comer lichis poco maduros.

Fuente: Treehugger

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