Según un estudio realizado por TNS World Panel, aunque cuatro de cada cinco franceses afirman tener un compromiso hacia la preservación de los recursos del planeta, la realidad demuestra que, en ese país, los habitantes sólo reservan, en promedio, 46 euros al año para adquirir mercadería biológica y de comercio justo.
De acuerdo a este informe, cita EcoDiario, los yogures y las infusiones son los alimentos ecológicos más consumidos por los franceses, mientras que en el rubro de artículos varios, predominan los lavavajillas a mano, el papel higiénico y las cremas hidratantes corporales.
Más allá de este ránking comercial de productos amistosos con el entorno, es importante aclarar que dos tercios de los consumidores encuestados aseguraron no realizar con frecuencia este tipo de compras debido al poco convencimiento que tienen respecto a esta clase de mercadería.
Desde el punto de vista de Claire Diemer, de TNS World Panel, esta falta de interés social en relación a los productos ecológicos tiene motivaciones económicas ya que, por estos días, el mundo atraviesa una importante crisis financiera y el poder adquisitivo de gran parte de los ciudadanos no se corresponde con los elevados precios que tienen los artículos y/o alimentos de perfil ecológico. Por esa razón, los productos tradicionales terminan por imponerse en el mercado porque gran parte de la población, por más voluntad y conciencia que tenga, no llega a cubrir los costes que supone llevar una vida cien por ciento respetuosa con el entorno.
Lejos de ser una apreciación personal, esta hipótesis de Diemer se confirma al saber que, según la investigación, el consumidor habitual de productos verdes pertenece a familias con hijos pequeños o parejas mayores con altos ingresos que apuestan al consumo responsable.
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Los culpables de la mayor crisis financiera de la historia desde la Segunda Guerra Mundial tienen nombres y apellidos. Según el periódico británico The Guardian, lo que viene sucediendo durante el último año y medio no se debe a un fenómeno natural sino a un desastre humano que ha llevado a las principales economías y empresas del mundo al borde del abismo y en el que 25 personajes han jugado un papel decisivo.
¿Quién nos ha llevado a la ruina?, se pregunta el diario.
Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal entre 1987 y 2006 se alza con el primer puesto.
Mervyn King, gobernador del Banco de Inglaterra.
Bill Clinton forzó a las hipotecarias a relajar sus requisitos a la hora de conceder hipotecas a los más desfavorecidos.
George W. Bush, no consiguió que mejoraran las cosas al no poner coto a la inmensa cantidad de los denominados ‘hipotecados Ninja’ –no income, no jobs, no assets-. Otro
Gordon Brown, quien puso los intereses de la City por delante de cualquier otro aspecto económico.
Ell primer ministro islandés, Geir Haarde, después del colapso financiero de los tres grandes bancos del país por culpa de sus millonarias deudas. Islandia se vio forzada a recibir prestados 2.100 millones de dólares del FMI además de fondos procedentes de diferentes países europeos.
Culpables en la Gran Manzana
Según el diario, en este apartado suena el nombre de Abi Cohen, directora de estrategia de Goldman Sachs
Kathleen Corbet, antigua consejera delegada de Standard & Poor’s,
Hank Greenberg, presidente del grupo asegurador AIG
La lista, hasta 25 responsables, incluye otros nombres del mundo financiero de la Gran Manzana. Como el presidente de HBOS –Andy Hornby-, el de Royal Bank of Scotland –Sir Fred Goodwing- o Bradford&Bingley –Steve Crwashaw-. Sin olvidar a los máximos responsables Citigroup –Chuck Prince-, Merrill Lynch –Stan O’Neil- o Bear Stearns –Jimmy Cayne.
Carlos Menéndez
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