La historia parece repetirse una y otra vez cuando se trata de un incendio forestal: el foco aparece, los esfuerzos se centran en su combate y, una vez apagado el fuego, el delito queda en el olvido e impune porque a los responsables pocas veces se los encuentra. Y si eso ocurre, los acusados no tienen de qué preocuparse: en raras ocasiones se los castiga.
Según ha denunciado Greenpeace a través de un informe titulado “Incendios forestales, ¿el fin de la impunidad?”, en el territorio español se producen alrededor de veinte mil incendios por año y, durante ese mismo periodo, se calcula que las hectáreas quemadas ascienden a 140 mil. No hace falta aclarar lo alarmante del dato, pero sí es necesario destacar que, de acuerdo a los datos difundidos por la organización ecologista, sólo uno de cada mil incendiarios es juzgado, es decir, “apenas el 0,1 por ciento”.

Si bien desde el informe aseguran que “sólo unos pocos de los responsables de los grandes incendios forestales, aquellos que afectan a más de 500 hectáreas y que suponen el 40% de la superficie quemada en la última década, acaban siendo juzgados”, también es cierto que hay en el documento un claro reconocimiento hacia los “significativos avances” registrados en los últimos años en materia de sentencias condenatorias.
Pero todavía queda mucho por hacer. Tal como reproduce Swissinfo, Greenpeace asegura que, desde que entró en vigencia la reforma del Código Penal de 1995, no se ha podido determinar la cantidad exacta de sentencias dictada por delitos de incendios forestales en España. Lo único que se sabe es que, durante el año pasado, hubo 82 condenas y 19 absoluciones.
Respecto a los progresos experimentados, el responsable de la Campaña de Bosques de Greenpeace, Miguel Ángel Soto, señaló que éstos constituyen el “comienzo del fin de la impunidad con la que actuaban los incendiarios” pero, expresó, “la relación entre el número de incendios y condenas es todavía demasiado pequeño”.
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