Críticas al encendido del árbol navideño del Vaticano
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Críticas al encendido del árbol navideño del Vaticano

Luchan por defender una religión con unas actuaciones a lo largo de la Historia que caen por su propio peso: apoyo al fascismo en Italia, al franquismo en España… ni qué hablar de la Inquisición; sin embargo, en los tiempos que corren, la Iglesia pretende aparentar que lucha en favor de la sociedad, a pesar de que, tal y como hemos podido ver en un anuncio reciente de la Conferencia Episcopal, pide limosna por su supuesto sostenimiento económico, sin tener en cuenta todo cuanto gastan, al año, en la defensa militar del Vaticano.

Sobre este último, debemos hablar muy seriamente. Especialmente, porque tiene una relación muy directa no sólo con el cambio climático, sino con la protección de especies muy antiguas. Y es que, la noticia, la encontramos en que ya ha sido encendido el árbol navideño del Vaticano: el abeto mide 26 metros de alto y tiene 140 años de antigüedad, 45 centímetros de diámetro y más de tres toneladas de peso.

Sin embargo, lo sorprendente no lo encontramos -sólo- en eso, sino en la cantidad de luces brillantes que han utilizado para adornarlo: más de dos mil esferas, junto a cientos de lámparas para iluminar el pino, que fue cortado en los bosques del Valle del Cuerpo Forestal de San Vigilio del municipio de Marebbe.

Lo más curioso, es lo que el Papa ha afirmado luego: subrayó que el árbol fue cortado “sin dañar la vida del bosque” y es un “significativo símbolo del nacimiento de Cristo, porque con sus hojas siempre verdes recuerda la vida que no muere”.

Y nosotros nos preguntamos, ¿dónde está la lucha contra el cambio climático? ¿Acaso el Vaticano no es una de esas instituciones que debería dar ejemplo?

Es curioso que, cortar un árbol de más de 140 años de antigüedad, no sea “dañar la vida del bosque”, porque nada más que tendrán que pasar otros 140 años para recuperarlo. Ni qué decir de la frase que “con sus hojas siempre verdes recuerda que la vida no muere”, cuando el pino, al haber sido cortado, está completamente muerto.

…Toda una paradoja digna de una mente brillante y claramente inteligente.

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2 Comentarios

  1. Martín dijo...

    Que dolor! No lo puedo creer, realmente que hayan hecho la salvajada de cortar un árbol de 140 años de edad para mostrarlo un par de días en la plaza… no hubiera sido menos horrible trasplantarlo?????? A nadie se le ocurrió pensar en la vida de ese pobre árbol??? Que aprendan un poco de los budistas, que celebrar el nacimiento de Cristo, que amaba a todas las criaturas, no pega para nada con cortar árboles. Desgraciadamente es una costumbre muy arraigada en diversas partes del mundo, la de talar pinos para luego tirarlos a la basura cuando pasan las fiestas…

  2. Christian dijo...

    Estimado Martín, tal y como indicas, nadie pudo pensar de esa forma, porque si tenemos en cuenta las palabras del Papa, cuando argumentó que cortar un árbol de más de 140 años de antigüedad no era “dañar la vida del bosque” porque “con sus hojas siempre verdes recuerda que la vida no muere”, creo que lo dice todo.

    Eso sí, debo añadir que es una verdadera lástima. No por la inteligencia no encontrada del Vaticano y sus “miembros”, sino por el propio abeto en sí.