Escrito por Tendenzias

Contaminación lumínica: El consumo de luz supera en un 40% lo necesario

La contaminación lumínica es la luz emitida por fuentes artificiales nocturnas en intensidades, direcciones o rangos espectrales innecesarios para la realización de las actividades previstas en la zona en la que se instalan esas luces. Produce un resplandor sobre las poblaciones, es energía luminosa desaprovechada y tiene efectos perjudiciales sobre el medio ambiente, reduce la visibilidad de las estrellas, perturba algunos ecosistemas y es un peligro para la seguridad vial al poder provocar deslumbramientos.

La contaminación lumínica es un problema que nos afecta a todos, es sinónimo de desperdicio energético e irresponsabilidad por parte de las administraciones debido a la mala gestión de los alumbrados públicos. Afecta especialmente a las zonas más densamente pobladas pero incluso cantidades reducidas, la contaminación lumínica puede causar problemas.

La contaminación lumínica altera los ciclos vitales de muchas especies ligadas al ritmo diurno  y nocturno natural, para muchos animales y plantas la oscuridad es su hábitat, es más, durante noche hay más actividad biológica que por el día. Ahora, en muchos lugares “la noche ya no existe” y la emisión lumínica generada por el hombre es muy superior a lo que la naturaleza puede soportar. Los animales nocturnos no encuentran su espacio vital y eso hace disminuir su población, también las especies migratorias se desorientan.

Con frecuencia el alumbrado público está diseñado de forma que se aprovecha poco más de la mitad de la luz emitida, se estima que el consumo excede a las necesidades en un 40%, no se ilumina bien y por eso se malgasta luz. Además, en los alumbrados públicos aún no se suelen utilizar bombillas de bajo consumo, funcionan más horas de las necesarias, incluso cuando todavía hay luz natural. Es importante tener en cuanta que a escala municipal, el gasto energético del alumbrado público representa aproximadamente el 50% del gasto energético total, por lo que para los municipios debiera ser prioritario minimizar el consumo de estas instalaciones.

La reducción de la contaminación lumínica ha sido acometida en algunas ciudades por medio de la instalación de alumbrados nocturnos más adecuados que difunden una menor cantidad de luz hacia el cielo y permiten reducir costes de electricidad. Las ventajas que se derivarían de la reducción de la contaminación lumínica serían muchas, disminución del consumo energético e indirectamente del de combustibles y por tanto reducción de la emisión de gases contaminantes, protección del medio ambiente nocturno, reducción del deslumbramiento a usuarios de vehículos e incremento de la seguridad vial

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