-    Escrito por esther

Buenos Aires sufre la contaminación ambiental más grave de su historia

Los especialistas ya lo han determinado: el humo procedente de la quema intencional de pastizales en el Delta representa la polución más persistente y grave de la historia de la ciudad de Buenos Aires.

Ciudadanos con barbijo en Buenos Aires

Mientras los científicos analizan su grado de toxicidad, el humo se mantiene casi inmutable en Buenos Aires y zonas aledañas. El gobierno ya ha decretado el alerta amarilla en los hospitales públicos y declaró la emergencia vial ante la falta de visibilidad.

La combinación entre la quema indiscriminada de pastizales que causaron incendios fuera de control y las condiciones meteorológicas desfavorables para apagar el fuego, ha causado la contaminación más grave de la historia para Buenos Aires, según aseguran los especialistas consultados por el diario Clarín. Desde ayer, el fenómeno ha sumado la lluvia de cenizas en Ezeiza, Pilar y otras localidades.

El gobierno ha realizado denuncias penales contra los dueños de los campos que incurrieron en la quema de pastizales. La secretaria de Medio Ambiente, Romina Picolotti, ha confesado que “el ser humano no puede apagar estas llamas: sólo nos puede ayudar la naturaleza.

El director del programa de Estudios Atmosféricos de la Universidad Católica, Dr. Pablo Canziani, aseguró que es la primera vez que ocurre un hecho de estas características. Por su parte, el director general de Control de la Agencia de Protección Ambiental de la Ciudad de Buenos Aires, Juan Carlos Pigñer, expresó que “es la mayor contaminación del aire de la ciudad, si tenemos en cuenta los registros históricos medidos y recordados. El nivel admisible de material particulado total en suspensión es 0,500 miligramos por metro cúbico durante una hora. Ayer, el nivel fue de 2,024 miligramos, es decir, se superó 4 veces el nivel admisible”.

Los especialistas expresaron su preocupación ya que, a esta altura de los hechos, no se sabe si sólo arden pastizales o si el fuego también alcanzó a basurales, plásticos y productos agroquímicos.

Foto: La Nación