Ayer, varios activistas de la organización defensora de los animales Humane Society International exigieron la aplicación de una medida que ponga freno a la matanza de 500 narvales que se encuentran atrapados por los hielos en el norte de Canadá.
Según reproduce la agencia AFP, tras recibir una exención del ministerio canadiense de Pesca y Océanos, varios indígenas inuits han cazado cerca de 300 narvales en la isla de Baffin, mientras que todavía hay 200 cetáceos con posibilidad de ser salvados… si las autoridades ponen voluntad, algo que parece no existir, al menos por el momento.

Lejos de encontrar algún tipo de solución para salvar la vida de estos animales, las personas que deberían garantizar el bienestar de estos cetáceos ya han adelantado que los narvales morirán de asfixia o por falta de alimentos porque el rompehielos más cercano “se encuentra a siete días de navegación y no llegará a tiempo para liberarlos”, tal como aseguró ante el diario The Globe and Mail un portavoz del ministerio.
De esta forma, el pedido realizado a través de un comunicado por Rebecca Aldworth, quien dirige la rama canadiense de Humane Society International, acerca de la necesidad de que Ottawa “suspenda de inmediato la matanza de narvales y envíe un rompehielos de la guardia costera” a fin de salvar a los cetáceos que aún se encuentran con vida, parece ser ignorado por las autoridades.
Cabe recordar que, en Canadá, esta especie que puede llegar a medir hasta cinco metros y se conoce como “unicornio de los mares” por el largo colmillo que posee, se encuentra en peligro de extinción.
Foto: Flickr